ANTIMODELO DE GESTIÓN, LA TUMBA DEL DIRECTIVO

Antimodelo

 

Alfredo Esponda
alfredo-esponda@cencade.com.mx

Hay ocasiones en que el problema frente a nosotros nos rebasa. Ni siquiera alcanzamos a definirlo, a precisarlo, mucho menos podemos plantear alternativas de solución. No nos resulta posible identificar dónde empieza y dónde termina el problema. Tan sólo percibimos la carencia, el dolor, el malestar, la ausencia de satisfacción.

En el foro de liderazgo realizado en la Ciudad de México por WOBI (World of Business Ideas) se presentó el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe.  En su intervención mencionó lo difícil que le resultaba plantear propuestas para su campaña presidencial. Lo que más deseaba ofrecer era el tema de la seguridad, pero su equipo no le creía y le afirmaba que mejor ni tocarlo, que era un problema imposible de resolver.

Una vez ganadas las elecciones, hizo de la seguridad su prioridad clave, identificó como la gran angustia de los colombianos el no poderse trasladar de un lugar a otro, en consecuencia, se dijo “tengo que lograr victorias tempranas”. Decidió poner a los militares a cuidar carreteras transitadas, a desbloquear cualquier obstáculo que impidiera la libre circulación de los ciudadanos.

Identificó que los rebeldes primero marxistas ahora eran traficantes de drogas, que las autodefensas eran ya protectoras o parte del crimen organizado y enfiló su energía en corregir dicho problema. Así, poco a poco, fue obteniendo victoria tras victoria, hasta dejar un país transformado en ocho años.

En México el símbolo máximo de la ineficacia combinada con la ineficiencia es el problema de la seguridad. En junio de 2004 participé en la megamarcha contra la delincuencia. El jefe de Gobierno del Distrito Federal en ese entonces, Andrés Manuel López Obrador, la bautizó como la marcha de los pirrurris.

La fundadora de México Unido Contra la Delincuencia, Josefina Ricaño de Nava, una de las organizadoras de aquel evento memorable, comenta que a diez años de haber entregado el pliego petitorio siguen los mismos problemas de secuestro, extorsión, asesinatos, etc.

Por su parte, Alejandro Martí, fundador y presidente de SOS, que en su momento de frustración llegó a decir “si no pueden renuncien”. Ahora él expresa que el Estado no ha logrado impedir el crecimiento de la violencia en sus distintas acepciones.

Tenemos en este caso, un claro ejemplo de la carencia de un modelo de gestión. Simplemente no está definido el modelo y por tanto las acciones son como palos de ciego en el mar de la incertidumbre y la ignorancia.

¿QUÉ ES UN MODELO? ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE?

La Real Academia de la Lengua Española nos aporta distintas acepciones que resultan interesantes:

  • Un modelo es un arquetipo o punto de referencia para imitarlo o reproducirlo.
  • Un modelo es algo ejemplar que por su perfección se debe seguir o imitar.
  • Es una representación en pequeño de alguna cosa
  • Es un esquema teórico, generalmente, en forma matemática, de un sistema o de una realidad.
  • Finalmente, es un marca de cerveza que, bien fría, sabe muy sabrosa.

En síntesis, un modelo es una representación esquemática y abstracta de una realidad, es una síntesis.

Recuerdo una exposición de obras de Picasso en que se presentó una serie de cuadros donde él pinta a un toro, primero completamente, en los cuadros subsecuentes va eliminando trazos para en el último de esa serie de cuadros, con tan solo cuatro trazos crea una imagen perfecta del toro. La mente completa el cuadro.

ArtMagritteOtro ejemplo de modelo es el caso de René Magritte que pinta un cuadro de una pipa humeante y lo titula: esto no es una pipa. Claro, de manera efectiva, el modelo de una organización no es una organización, es tan solo el modelo.

Deseo dejar claro lo importante que es tener un modelo (en la cabeza) para que nos guíe, si además, es ejemplar, se convierte en fuente de inspiración.


¿DÓNDE QUEDA EL ANTIMODELO?

Lo contrario a guiarse con un modelo ya sea mental o representado gráficamente es el ensayo y error, o el método de aproximaciones sucesivas. El directivo no tiene claro dónde está parado y menos, hacia dónde quiere dirigir a su organización.

Si el modelo de gestión que propongo se sintetiza con la frase: “HACER SIEMPRE CORRECTAMENTE LO CORRECTO”; entonces, el antimodelo lo expresamos así: “HACER A VECES MEDIOCREMENTE LO MISMO”.

El antimodelo de gestión es la tumba del directivo y, aún así, puede llegar a la cúspide de una organización ¿cómo? Veamos dos ejemplos.

En una gran ceremonia se le otorga posesión como nuevo director general de una empresa a un joven de apenas 23 años de edad. Se pone de pie y pronuncia su discurso: “tuve la oportunidad de servir a esta empresa como mensajero, luego pasé a trabajar en producción donde aprendí nuestro complejo sistema productivo, después pasé a ventas y supe de lo azaroso del trabajo de los vendedores, posteriormente fui asistente del Director Comercial y luego del Director General, de modo que hoy al tomar posesión sólo alcanzo a pronunciar estas palabras, gracias papá”.

En la cumbre de una montaña abre sus alas orgullosamente un águila y siente la enorme satisfacción de estar en lo más elevado de esa cumbre, se siente triunfadora, exitosa, única y se dice a sí misma: “sólo yo con mis potentes alas pude alcanzar estas alturas”. En eso siente cosquillas en las patas y ve que es un gusano. El águila le pregunta: “¿cómo llegaste hasta aquí?” Arrastrándome, fue su respuesta.

Hay mil maneras de ascender a la cumbre que no sea poseyendo un modelo de gestión como el que proponemos, pero estamos seguros de que para bien de la organización, de quienes trabajan en ella y para nosotros mismos, no hay un sustituto valioso para un modelo gestión probado y comprobado.

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