Armonía Organizacional: El Arte de la Ejecución

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Estimados amig@s, aquí redondearemos nuestro concepto de LÍDER ORQUESTADOR considerado como el ejercicio de la influencia para obtener resultados deseados, mediante una ejecución armónica de los conceptos determinados en la partitura organizacional.

Es claro que estoy usando la analogía musical. Ningún liderazgo más claro y visible que el del director de orquesta. Analiza, estudia, comprende y aprende la partitura de lo que va a dirigir.

Ensaya y verifica que sus músicos dominen la partitura y las posiciones en que son colocados de acuerdo con los instrumentos de su especialidad.

 

Una vez en acción, el director marca el ritmo y el tono de la ejecución con los movimientos de su batuta. Si se logra la armonía deseada por el director el producto es un arrobamiento en los escuchas que los traslada a otra situación emocional, intensamente gratificante.

Un líder en la práctica hace lo mismo. Primero, debe abocarse al estudio profundo de la partitura, debe comprenderla y dominarla. Si no existe dicha partitura, su primer trabajo es conceptualizarla y escribirla. Un líder orquestador debe tener claro, lo que tiene que estar sucediendo en cada momento.

En el artículo anterior hice referencia al caso de “LA VOZ…” ese estupendo programa de concurso de canto que brinda oportunidad a 64 participantes. Lo interesante es que su creador, John de Mol, logra una partitura tan completa, tan detallada, que al tener éxito, vende en varios países su esquema, que una vez traducidos son ejecutados en distintos idiomas. Programas que se realizan cada año. Ignoro si el creador se traslada a verificar el apego a sus planteamientos, lo más probable es que cuente con un equipo de supervisores para ello.

De la misma manera, un compositor extraordinario como Armando Manzanero logra partituras tan exitosas que las vende en distintos países, se traducen y luego tienen cientos de interpretaciones.

Un dramaturgo como Hugo Hiriart al escribir sus obras aspira también a que sea ejecutadas en distintos teatros.

En síntesis, todos los líderes necesitan esta labor previa: comprender, estudiar y aprender la partitura de aquello que han de dirigir. Si no existe la partitura, entonces, tendrán que crearla.

Esto me lleva a confirmar que todo escritor que crea una partitura musical o dramática es un líder, puesto que logra que su influencia se convierta en determinante de la acción de otros que habrán de ejecutar sus planteamientos.

En consecuencia, el círculo del concepto de liderazgo se cierra con la etapa de ejecución para obtener los resultados planteados. En los casos anteriores, los mismos escritores hacen un esfuerzo por lograr que sus ideas sean bien interpretadas, pero no necesariamente.

Es el caso de William Shakespeare, de Beethoven, y de cientos de escritores de partituras que se han vuelto clásicas porque generación tras generación seguimos disfrutando de ellas, algunas interpretadas fielmente, pero otras con algunas variaciones. Simplemente, pensemos en el drama de Romeo y Julieta, que hemos visto modernizado, cambiado, y sin embargo, en esencia, sigue siendo lo que Shakespeare planteó.

De este modo, el poder de un líder conceptual llega tan lejos que una vez plasmadas sus ideas son seguidas y a veces sin saberlo. El gran economista John Maynard Keynes llegó a decir: “todo político toma sus decisiones siguiendo a economistas muertos y ni siquiera lo reconoce”.

Entonces, vamos a la etapa de la ejecución. Esperamos de un líder la idea exacta de lo que tiene que llevarse a cabo, su partitura, para luego comunicarla con eficiencia y eficacia, persuadiendo a quienes habrán de ejecutar aquello que él plantea.

En esta etapa, el líder requiere de habilidades diferentes a las de la primera, en aquella son habilidades conceptuales, caracterizadas por una gran visión. En ésta, requiere de excelente habilidades comunicativas, no necesariamente oratorias, pero sí persuasivas, convincentes.

¿Es posible que un líder pueda tener ambos conjuntos de cualidades? Tal vez, sí. Pero para eso son los equipos, para complementar aquello que al líder le falta.

Regresemos al programa de “LA VOZ…”. Una vez que una empresa compra los derechos, ya sea en México, Londres, Roma, o cualquiera otra ciudad, lo que sigue es ejecutar con cuidado el esquema de John de Mol. Si uno ve LA VOZ DE ESTADOS UNIDOS, o LA VOZ DE LA GRAN BRETAÑA, LA VOZ POLONIA, etc., perfectamente factible gracias a YouTube, uno confirma que respetan el esquema.

Hace muchos años, fui instructor de los cursos Dale Carnegie de Hablar en Público y Relaciones Humanas, eran catorce sesiones de cuatro horas de duración con 44 participantes. Lo impartí durante seis años, de modo que el guión me lo sabía perfectamente. Una vez de visita en Chicago, se me ocurrió visitar una presentación de dicho curso, pregunté el número de sesión en que iban, me dijeron la séptima, ví la hora y entré, estaban haciendo exactamente el mismo tipo de ejercicio que yo esperaba ver.

El gran éxito de las franquicias internacionales consiste en una partitura definida con precisión, establecida en sus manuales operativos, la capacitación apegada a dichos manuales y la preparación de supervisores y gerentes capaces de marcar el ritmo y el tono indicado en sus manuales. Por ello desde 1960 la empresa McDonald’s creó su Universidad McDonald’s en donde se enseña con reloj en mano los minutos exactos en que deben freirse la papas fritas y así cada aspecto del proceso.

Comprendamos en toda su amplitud el concepto de LIDERAZGO ORQUESTADOR y, sin duda, seremos mejores líderes para ocupar posiciones de mayor responsabilidad e influencia.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

¡QUE LA FUERZA DE TU INSPIRACIÓN IMPULSE TUS PROYECTOS!

Alfredo Esponda Espinosa
alfredo-esponda@cencadedigital.com

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