DESCARRILAMIENTO EN EL METRO… ¿Y EN TU EMPRESA?

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¡Qué fácil resulta ver la paja en el ojo ajeno! Los diarios nacionales y la TV nos informan del grave descarrilamiento en la Línea Dorada (la No. 12) del Metro de la Ciudad de México. 500,000 ciudadanos afectados. Más de 700 millones de pesos adicionales para esa línea que, de por sí, tuvo costos elevadísimos (más de 40,000 mil millones de pesos).

Según “la empresa alemana ILF Consulting Engineer determinó que los rieles están sufriendo un desgaste acelerado, lo que provoca desniveles y alineaciones fuera de las mediciones de tolerancia. Así como fisuras en durmientes, rotura y aflojamiento de fijaciones de vías y falta de compactaciones de balastro, entre otros problemas en las vías y hasta en el suministro eléctrico”. El Sistema Metro dio a conocer que la línea 12 acumula más de 11,000 fallas, etc., etc.

Según nos afirman las autoridades del Sistema Metro todo está certificado. Lo que no precisan es que…por separado. Debemos tomar en cuenta que el consorcio que construyó las vías ha trabajado en más de ocho líneas del Metro y siempre le han quedado bien (no sabemos qué tan bien). Mientras que la empresa española que construyó los vagones es la primera vez que los hace. Ha fabricado vagones, sí, para el sistema español. El sistema mexicano sigue el esquema francés. El rodamiento se hace sobre llantas acompañadas de rodamiento metálico y las vías sirven de guía, sin absorber el peso de todo el convoy. Bajo estas condiciones queda claro que las vías no fueron construidas para aguantar todas esas toneladas de peso.

¿Dónde recae la culpabilidad? No es de nuestra incumbencia, pero es congruente con nuestras creencias: la falla está en la coordinación, es decir, la dirección a cargo del proyecto.

Resulta frecuente escuchar acerca de desviaciones a las obras realizadas, a los contratos efectuados, ¿en dónde está la causa? De casualidad ¿pasa en su empresa?

De sobra sabemos que los altos costos que pagamos en teléfonos, electricidad, agua, servicios municipales, restaurantes, tintorerías, etc. son consecuencia natural de las fallas que surgen en la operación diaria.

Contar con un sistema robusto, a prueba de errores, no es cuestión de casualidad, es resultado de un buen diseño, excelente planeación y luego, una operación impecable. Detrás de cualquier sistema está el desempeño de las personas, ya sea bueno o malo.

DemingDetrás del desempeño está la cultura de la organización. El Dr. Edwards Deming afirmaba que en cualquier sistema, la causa de los errores se encuentra en un 85% en la gerencia y en un 15% en las personas.

Al final de su vida se le cuestionó al respecto y él reconoció que estaba equivocado, que sus últimas mediciones le llevaban a confirmar que la gerencia era culpable en más del 90% de los errores. Los que operan, los que hacen las cosas, son culpables en menos del 10%.

El gran maestro de la estadística y padre del movimiento internacional de la calidad sustentaba sus afirmaciones con datos. No digo que sea incuestionable, pero reflexionemos al respecto. La gerencia es responsable de contratar al personal adecuado, de ubicarlo en una posición acorde con sus aptitudes, de capacitarlo enteramente y con frecuencia, de dotarlo de las herramientas de trabajo y el equipo necesario, de diseñar el sistema de gestión, de establecer indicadores, de ejercer un estilo gerencial propicio a la productividad y al buen ambiente laboral, entre otras cosas.

El trabajador se desempeña de acuerdo con esas definiciones y circunstancias. Al igual que en la escuela, los alumnos miden al maestro en las primeras tres clases y después se comportan de acuerdo con sus deducciones. Al maestro exigente le estudian. Al maestro barco, al blandengue, le ningunean y le holgazanean tanto como pueden y quieren. Igual pasa en el trabajo. De allí surgen los comportamientos improductivos y las fallas que ocasionan reprocesos, tiempos perdidos y costos elevados que luego han de repercutirse al consumidor. La consecuencia social es un costo de vida insostenible, porque se cobra caro y se paga mal.

Esta reflexión no es gratuita, te invito a actuar después de pensar detenidamente al respecto, porque todos deseamos una calidad de vida más saludable y feliz.

alfredo-esponda@cencade.com.mx
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