El Godzilla del Líder

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Lo conocí como un gran director general de una empresa trasnacional, llamémosle Mr. Jenkins. La sede está ubicada en Detroit. Viajaba dos veces al año para presentar su plan del año siguiente y a mediados del año para presentar los avances conforme a lo prometido.

La política era clara: ¿cuánta será la utilidad para el año próximo? Una vez prometida, quedaba comprometida. A él le correspondía hacer lo necesario para cumplir el objetivo. Todo lo demás, como parte de su estrategia, apenas era escuchado por el consejo.

Tenía excelentes relaciones con los jerarcas del Consejo de Administración, en particular con el presidente (CEO). Él siempre cumplía. Ese era su baluarte.

La empresa se dedicaba a producir parte de los motores de los automóviles. Siempre bajo diseño especificado por el cliente. Cuando se lanzaba al mercado el nuevo modelo todo era producir y producir de acuerdo con las especificaciones. Su director de manufactura se encargaba de cumplir los volúmenes de producción requeridos por los clientes. Nunca había problema.

Uno de sus directores, el técnico, era el cerebro de la empresa, llamémosle Pedro. El que manejaba a fondo la tecnología de punta. Sus viajes al centro técnico de Detroit eran cada dos meses, es decir, cinco veces más que Jenkins.

Pedro se reunía con el cliente que hubiera conseguido el director de ventas, llamémosle Eduardo. Con frecuencia Eduardo regresaba a la empresa por la tarde con cierto aliento alcohólico. Jenkins entendía que era producto de la comida para conquistar y mantener a los clientes. Pedro atacaba el comportamiento de Eduardo. La rivalidad entre ambos era notoria en toda la empresa.

Pedro era un ingeniero de una sola pieza. No tomaba, no se divertía, no asistía a las juntas convocadas por Jenkins. Estricto consigo mismo, también lo era con todos los que le rodeaban. En consecuencia, se volvió insoportable.

Cuando asistía a una entrevista con un cliente, difícilmente conseguido por Eduardo, el trato que le daba era insultante. Pedro corregía al cliente sobre sus requerimientos y necesidades. Su argumento era que él manejaba tecnología de punta, a nivel mundial. Y era cierto.

Jenkins mantenía contacto frecuente con toda su gente, excepto con Pedro y su equipo. Eran los sabios de la empresa, intocables. El director de ingeniería a nivel corporativo decía con frecuencia: “El director técnico de México es de lo mejor que tenemos en todo el mundo”.

Jenkins comenzó a sentir malestar con respecto al comportamiento de su director técnico. Leyó a Jack Welch en “Winning” y supo que es más importante valorar y proteger la cultura de la organización que el desempeño exitoso de un miembro del equipo. Jenkins adoptó la filosofía de que la rentabilidad tiene que alcanzarse y sostenerse brindando un servicio impecable al cliente.

Jenkins fue a Detroit a negociar la salida de Pedro. En el corporativo le dijeron: “Él es intocable. Nuestro prestigio con las armadoras que están en México se lo debemos a él”.

Jenkins comprendió que todo el desarrollo técnico que propició en Pedro se le estaba revirtiendo. Fue él quien lo contrató y le dedicó tiempo para que se desarrollara. Jenkins reconocía íntimamente que ya había sido rebasado en el conocimiento técnico. Admitía que él descuidó la relación con el director corporativo de ingeniería porque sentía que su relación con el presidente (CEO) era suficientemente sólida como para no preocuparse.

Lo que al principio era un problemita se le convirtió en una molestia gigantesca que le robaba el sueño. Jenkins sentía que su autoridad como líder de la empresa estaba siendo desafiada.

Era como haber encerrado en el closet a un gatito que se le alimentaba diariamente y que, sin haberlo percibido, estaba convertido en un auténtico Godzilla de dimensiones inmanejables.

EL ROL DE LOS LÍDERES ANTE LAS ORGANIZACIONES QUE DIRIGEN

Es nuestro tema de cada miércoles. Ahora, nos corresponde reflexionar. ¿Te ha sucedido que un pequeño problema lo dejas para después y ¡de repente! te sorprende con sus consecuencias desastrosas? ¿Te ha sucedido que caes en exceso de tolerancia y cuando quieres corregir es demasiado tarde? Siempre se puede corregir, pero el costo adquiere dimensiones muy elevadas.

El gobierno mexicano ha permitido el crecimiento arrogante de sindicatos y cuando ha tomado la decisión de meterlos al orden lo tiene que hacer utilizando la fuerza legítima del Estado. Son reacciones tardías que desbordan todo costo y tranquilidad.

Tuve un jefe que me decía: “no se preocupe Esponda, éste es un problema que se resolverá solo”. Nunca compartí su punto de vista, pero ¿qué hacer? Él era mi jefe. Tuve que arreglar varios problemones que hubiera sido posible evitarlos con una acción oportuna.

¿Quieres saber cómo acabó Jenkins? En el hospital, con una úlcera gangrenada que por poco le cuesta la vida. Después de salir pidió su liquidación. Se la dieron. Pedro se convirtió en el nuevo director general. Lo primero que hizo fue despedir a Eduardo.

Ahora la empresa factura menos de la mitad de años anteriores. Excepto Pedro, todos salieron perdiendo, especialmente los trabajadores que hoy tienen que soportar a un jefe autoritario que sabe demasiado sobre tecnología, pero muy poco de ingeniería humana.

Moraleja: atiende tus problemas HOY y resuélvelos, no postergues una decisión.

Me toca desearte una semana feliz y productiva.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA, NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ESE ES UN LÍDER ¿ACASO ERES TÚ?

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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1 pensamiento en “El Godzilla del Líder”

  1. Buenas noches Lic. Esponda,

    No, no olvide el favor especial que usted me ha pedido y, honestamente, he leído sus artículos. Al final me decidí por dejarle un mensaje en este que fue el primero que leí y que es justo el que habla del más grande de mis problemas. Desde que usted me hizo la invitación a leer su Blog, ingrese intrigada por qué era lo que usted quería que yo pudiera aoprtar y con esa idea pase varios días tratando de animarme a emitir una opinión, lo cuál creo que ya es algo tarde… esto se debe a que su servidora siempre ha tenido problemas para comunicarse con otras personas y sobretodo al emitir opiniones porque siempre he tenido el temor de que estás sean rechazadas o no sean viables, estas dudas hacen que pase el tiempo y para cuando me decido de tomar alguna acción al respecto, ya sea demasiado tarde.
    Me cuesta mucho trabajo enfrentar esas situaciones, creo que es parte de mi personalidad… aspecto que quisiera y trato de cambiar.
    En alusión a su blog, me agrada bastante, me parece muy compresible en el sentido de que el lenguaje y su forma de explicar, mediante sus experiencias, aquellos aspectos determinanates en el liderazgo hacen amena la lectura y animan al invitado a participar. Me es más fácil comprender la información de los cursos que hago y también conocer mejor a CENCADE.

    Disculpe la tardanza, espero no haberle decepcionado y estare pendiente de sus publicaciones.

    Saludos.

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