El Líder es el Líder… ¿Y Qué?

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Existe un debate muy serio entre sociólogos y politólogos acerca de la fortaleza de las instituciones, sean públicas o privadas. Tal pareciera que si una institución existe no hay nada que pueda cambiarlas o derribarlas.

Mi experiencia documentada me lleva a la conclusión de que esto es falso, completamente falso. Todo es cuestión de tiempo. Mucho de él se requiere para crear, dar forma y fortalecer una institución. Lo que toma años crear, puede ser destruido en meses.

 

La institución presidencial de los Estados Unidos es sumamente poderosa y sus contrapesos también lo son. No hay duda, pero ello no significa que las instituciones puedan sostenerse por sí mismas.

 

Al tomar posesión Donald Trump, como presidente, lo primero que hizo fue nombrar a su gabinete y utilizar su influencia para nombrar líderes de otras instituciones: la CIA y el FBI tuvieron nuevos jefes. La Corte Suprema tuvo un nuevo integrante, nombrado por Donald Trump.

 

A más de un año de distancia quienes no se han alineado o subordinado a sus decisiones, ya sea con criterio o por capricho, han sido cambiados: Steve Bannon, Reince Priebus, Sean Spicer, Michael Flynn, funcionarios del más alto rango e inclusive forjadores de la campaña del presidente y de alguna manera, quienes le hicieron posible su triunfo, fueron retirados del camino porque creyeron que podían discutir con su presidente, de la misma forma en que discutían con el candidato, ¿por qué no se dieron cuenta del estilo impositivo y arbitrario?

 

Es importante señalar que, en la Dirección de Comunicaciones, importante puente entre la presidencia y el pueblo que votó por él, han sido removidos tres funcionarios destacados: Mike Dubke, Anthony Scaramucci y Hope Hicks.

 

¿Adónde voy con esta argumentación? Quiero llevarte de la mano al análisis (y posible aceptación) de mi punto de vista: no hay institución fuerte capaz de resistir los embates de un mal liderazgo.

 

Napoleón afirmaba “no hay malos ejércitos, sólo malos generales”. Cuando un mal general, un mal funcionario, un mal ejecutivo, recibe el encargo de liderar a un contingente de seres humanos, por muy grande que sea, acaba erosionando sus fundamentos, debilitando su funcionamiento y, más tarde, destruyendo su existencia.

 

Lo primero que hace un líder al tomar posesión es echar a andar “el efecto rebaño”, su grey tiene que parecerse a él, debe coincidir con sus maneras de pensar. El león quiere corderos que lo sigan, pero no tigres, ni pumas, ni lagartos.

 

¿Qué pasa en una empresa? El Director General quiere colaboradores capaces, responsables y entusiastas, pero no respondones. A menos que…

 

Un Director General maduro, bien preparado y seguro de sí mismo sabe con certeza que la única manera de salir adelante es con un equipo de trabajo competente, comprometido, responsable y muy bien dispuesto a dar lo mejor de sí mismo.

 

Esto incluye, ¿cómo no podría ser así?, la capacidad de pensar y tener ideas propias, en síntesis, poseer iniciativa, capacidad de dar el primer paso en la dirección de los objetivos trazados en conjunto y no estar esperando a que se le diga lo que debe hacer.

 

De este modo, lo que vemos en la presidencia de Trump es lo mismo que vemos en cualquier jefatura, del nivel que sea. De allí se deriva la impostergable necesidad de contar con una idea clara acerca de los valores, las creencias más firmes, el estilo de liderazgo, el currículum (lo que ha logrado y fallado en el pasado), la formación y la experiencia ejerciendo cargos como líder de la persona que necesitamos para dirigir el destino de nuestra organización, con mayor razón si se trata de una Dirección General, una gubernatura o una presidencia.

 

Habría que preguntarnos si nuestros candidatos respetan ideas contrarias a las de ellos, si saben escuchar, si tienen capacidad de integrar un equipo armonioso, si aceptan los contrapesos, si les gusta imponer o debatir sus ideas, si aceptan que los demás también piensan y tienen buenas ideas, etc. Acuérdate que el líder, es el líder y que no soporta a los contrarios, por ello llegó allí, a menos que ya sea un líder maduro.

 

Como siempre, te invito a reflexionar y a compartir tus puntos de vista.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? COMIENZA A CAMBIAR LA CULTURA DE TU ORGANIZACIÓN FOMENTANDO EL DEBATE Y LA DISCUSIÓN SANA, PARA EVITAR LA IMPOSICIÓN AUTORITARIA.

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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