Emprendedor Fracasado

Escucha el podcast: Emprendedor_Fracasado

Comienzo haciéndote una pregunta: ¿Alguna vez has fracasado? ¿Has intentado algún emprendimiento que no te resultó? ¿Cuál ha sido tu reacción? ¿Te tomó esfuerzo recuperarte?

En su obra LA VORÁGINE el escritor colombiano José Eustasio Rivera plantea una revelación de su personaje: “…los que un tiempo creyeron que mi inteligencia irradiaría extraordinariamente, cual una aureola de mi juventud;…los que al recordarme alguna vez piensen en mi fracaso y se pregunten por qué no fui lo que pude haber sido, sepan que el destino implacable me desarraigó de la prosperidad incipiente…”

Carlos Fuentes, al comentar el final de esta novela donde Rivera plantea no saber nada de los personajes “se los tragó la selva”, Carlos Fuentes agrega “podría ser el comentario de un largo siglo de novelas latinoamericanas: se los tragó la montaña, se los tragó la mina, se los tragó el río”.

¿A cuántos de nosotros, que tuvimos una juventud de relumbrón, nos sucedió lo mismo? ¿Cuántos personajes que destacan al inicio de sus vidas acaban perdiéndose en la jungla de concreto de nuestras inmensas ciudades?

Vemos con frecuencia a jóvenes que juegan un espléndido futbol llanero y que al pasar al profesionalismo se vuelven humo. Habilidades asombrosas que desaparecen misteriosa y lamentablemente.

Hay cantantes niños con una voz de sopranino verdaderamente admirable, pero llegada cierta edad les cambia la voz y ya no destacan.

 

Lo mismo en el trabajo diario recibimos candidatos que lucen con aptitudes formidables y que luego se esfuman sin explicación. Se los tragó el escritorio o la rutina o el fastidio o la desilusión.

 

¿Para cuántas personas que conoces puede aplicarse la frase “…por qué no fueron lo que pudieron haber sido…”?

Me retumba la frase de aquel hombre de entrada edad que al ver su imagen reflejada en el espejo se grita dolorosamente “el hombre que soy, saluda con gran tristeza al hombre que pude haber sido”.

Todo emprendimiento tiene este riesgo: no lograr lo que se ambicionaba lograr. Recordemos que un emprendimiento no solamente es externo (como una startup) también puede ser interno (un intrapreneurship). Te sugiero leer mi e-book del mismo nombre.

Eric Ries nos comenta en su libro “El Método Lean Start Up” lo mucho que luchó con su proyecto y no le resultó: “¡Oh! A pesar de esa prometedora idea, estábamos condenados desde el primer día, porque no sabíamos qué proceso debíamos usar para convertir nuestra idea de producto en una gran empresa. Si nunca has experimentado un fracaso como éste, es difícil describirte el sentimiento que provoca”.

Y vaya que tiene razón. Un fracaso es asunto serio, barre con nuestras ilusiones, tambalea al espíritu y nos deja débiles ante futuros intentos. A veces, recuperarse en serio para un nuevo emprendimiento toma demasiado tiempo. De sobra sabemos que el éxito consiste en caer cinco veces y levantarse seis. Tal vez la próxima es la buena. No dejemos de intentarlo.

Te comparto que mi más fuerte fracaso me consumió más de dos años de dolor y de fuerza para recuperarme. Es triste, es debilitante, pero es real. No queda más remedio que asimilarlo para seguir adelante. No puedes postrarte y abandonar. Hay que continuar.

Eric nos dice: “Las historias de las revistas son mentira, el trabajo duro y la perseverancia no llevan al éxito. A través de películas, periódicos y revistas oíamos el mantra de los emprendedores con éxito: a través de la determinación, la brillantez, el momento justo y, por encima de todo, un gran producto, puedes alcanzar la fama y la fortuna”.

Eric continúa: “Cuando fracasamos tenemos una excusa preparada: no teníamos todo lo necesario (especialmente capital). No fuimos suficientemente visionarios o no estábamos en el lugar correcto en el momento adecuado…

 

El éxito de una startup no es consecuencia de buenos genes o de estar en el lugar correcto en el momento adecuado. El éxito de una startup se puede diseñar siguiendo el proceso correcto y esto significa que se puede aprender y, por lo tanto, se puede enseñar”.

 

La tasa de fracasos de los emprendedores es demasiado elevada como para ignorarla. Sólo el 20 % de los emprendimientos logra superar el segundo año de vida. Es decir, uno de cada cinco esfuerzos. Semejante desperdicio significa un costo demasiado elevado para una sociedad y una sangría emocional insoportable para los individuos que la sufren.

El escritor, Eric Ries, nos expresa: “…al principio veía el fracaso como un problema técnico que requería una solución técnica, una mejor arquitectura, un mejor proceso de diseño, mejor disciplina, objetivo o visión de producto. Estos supuestos arreglos conducían a más fracasos”.

Lo interesante del autor es que llega a un momento en donde descubre la solución para los emprendedores, eleva la tasa de éxito y los conduce a resultados, para ello crea su método LEAN STARTUP.

En los próximos post desarrollaremos los aspectos planteados por Eric Ries y otros autores con el propósito de contribuir al mejor desarrollo de los emprendimientos, tanto externos como internos.

Te deseo que pases una próxima semana feliz y productiva.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA. TODO EMPRENDIMIENTO REQUIERE DE UN PRIMER PASO. ESO LO ASUME UN LÍDER… ¿ACASO ERES TÚ?

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

P.D. Te invito a suscribirte al Blog (gratis y sin compromiso)

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.