Felicidad ¿Misión de Vida?

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¿Te has preguntado cuál es tu misión en la vida? Hay mucho de donde elegir: ser feliz, ser millonario, ayudar a otros, cambiar al mundo, etc. Cada quien se formula su propia misión. Es preciso aclarar que la mayoría suele decir que su misión es alcanzar la felicidad.

Este tema se ha vuelto tan importante que varias universidades ya tienen un instituto dedicado al estudio de la felicidad. Los psicólogos estudiosos han concluido que la ciencia que practican se ha dedicado a estudiar la enfermedad mental y que ha llegado el momento de cambiar el enfoque, así surgió la psicología positiva para enfocarse en las fortalezas humanas.

El presidente de la Asociación de Psicólogos de los Estados Unidos (APA, por sus siglas en inglés), Martin Seligman, dio cuenta de todo este cambio revolucionario en su libro La Auténtica Felicidad publicado por Ediciones B en su colección ZETA.

Este autor nos dice “la verdadera felicidad deriva de la identificación y el cultivo de las fortalezas más importantes de la persona y de su uso cotidiano en el trabajo, el amor, el ocio y la educación de los hijos”. Es decir, se trata de identificar, desarrollar y aplicar nuestras fortalezas. Allí se esconde el hallazgo de la felicidad.

Para muchas personas la felicidad es un fin al cual debemos dirigirnos. Lo que debemos tener presente es que se convierte en una consecuencia. Esto significa que llegamos a la felicidad en la medida en que ponemos en acción cotidiana nuestras fortalezas. No podemos llegar de manera directa, no funciona el “quiero ser feliz”.

Viene a colación la entrevista que le hacen a Rita Levi-Montalcini y que aparece en Google. Rita tenía en el momento de la entrevista 99 años de edad, vivió 103. Recibió en 1986 el Premio Nobel de Medicina. Nunca se casó, ni tuvo hijos. Fue inmensamente feliz toda su vida y ella nos dice por qué: “Entré en la jungla del sistema nervioso y ¡quedé tan fascinada por su belleza que decidí dedicarle todo mi tiempo, mi vida!” En 1942 descubrió cómo crecen y se reproducen las células del sistema nervioso, pero fue hasta 1986 en que se reconoció ese descubrimiento.

A uno de los más grandes violinistas le escuchó una audiencia embelesada. Se trata de Izshak Perlman. Al terminar de tocar, una mujer se le acercó y le dijo “daría mi vida por tocar el violín como usted lo hace” y él contestó lacónicamente: “es lo que he hecho señora”.

Cuando una persona descubre sus fortalezas y coinciden con su vocación, lo único que falta es dedicarse a cultivarlas con el máximo de intensidad. Esa dedicación le conducirá a la felicidad, porque sin duda, en el camino habrá de obtener logros que lo llenen de satisfacción.

Lo más frecuente es encontrar a personas que cuentan con talento para muchas cosas, todo les sale bien. Sin embargo, pasado el tiempo, son unos fracasados. La causa es fácil de adivinar, les faltó concentración en una sola de las áreas en las cuales destacaba. Está el caso de Michael Jordan que jugaba basketball de manera extraordinaria, ganó todo lo que era ganable. Sin embargo, se aburrió y fue a probar suerte como bateador en las grandes ligas, un equipo de baseball lo recibió encantado. A la hora de estar en el home las bolas le pasaban sin verlas, no le pegaba a ninguna. Decepcionado, se regresó al basket. No es fácil tener cualidades sobresalientes en todos los deportes, una cosa es “ser bueno” y otra “ser excepcional”.

La felicidad es “un estado de ánimo asociado a satisfacción, estar a gusto, complacido, contento”. Desde un punto de vista biológico, la felicidad es el resultado de una actividad neural fluida, donde se encuentra estimulado el Sistema Límbico. La felicidad no es un destino, es un estado de ánimo. Una manera de estar, de ser. No la confundamos con la alegría o la euforia, que son estados momentáneos y pasajeros. Escuchamos carcajadas sonoras y de inmediato lo asociamos con felicidad, no nos confundamos, es alegría. Muy positivo, por supuesto, pero se escapa rápidamente.

Otro autor, Mihály Csíkszentmihályi (Mike) aporta un punto de vista interesante, el de la fluidez, en su Teoría del Flujo (Flow Theory), “consiste de un sentimiento positivo respecto al presente que no va acompañado de pensamientos o sensaciones conscientes. Es un estado óptimo de motivación intrínseca. La persona se encuentra inmersa en lo que está haciendo y desaparece la sensación de esfuerzo”.

¿Te ha sucedido que alguna vez te has concentrado tanto en una tarea que el tiempo transcurre sin sentirlo? Horas completas se convierten en minutos. Es como cuando estamos con la persona amada, el tiempo se vuelve irrelevante, pasa volando. El enamoramiento profundo es uno de los caminos hacia la felicidad, pero no basta, recordemos “cuando el dinero sale por la puerta, el amor brinca por la ventana”.

Entonces, la felicidad debe interpretarse como un sentimiento de apropiación del tiempo, dedicación concentrada en algo que nos permite poner en acción lo mejor de nosotros mismos y que nos conduce a una sensación de logro y crecimiento personal perdurable.

El “estado de flujo” lo conseguimos cuando tenemos objetivos claros, podemos enfocar nuestra atención sin interrupciones, sin dispersión, recibimos retroalimentación inmediata para saber el resultado de nuestra dedicación. Para que esto se realice es preciso asegurar el equilibrio entre habilidades y fortalezas de la persona y el reto que implica la tarea a desarrollar. La actividad debe ser intrínsecamente gratificante. “Lo hago porque me gusta”. “Es mi verdadero yo”.

Un buen ejemplo lo vemos en un partido de tenis. Los jugadores, aunque tienen la presión de obtener el triunfo, juegan felices porque están gratificados por el solo hecho de jugar. Hace unos días le pusieron el micrófono a Juan Martín del Potro, el tenista argentino, que acababa de perder un partido frente a Roger Federer y dijo “estoy feliz, le di una gran batalla y me siento optimista porque estoy llegando a cuartos de final”.

Ahora te toca a ti decidir, ¿quieres la felicidad pasajera de los momentos alegres y divertidos o buscas crear en ti un estado de ánimo que te robustezca y te gratifique de manera permanente? Comienza por identificar tus fortalezas para luego, desarrollarlas y aplicarlas. Te ofrezco en los próximos posts una guía amplia de fortalezas para ayudarte.

Te deseo una próxima semana feliz y productiva.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA. ÉSE ES UN LÍDER… ¿ACASO ERES TÚ? DA EL PRIMER PASO BUSCANDO ESOS MOMENTOS DE FLUJO.

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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