Jack Welch: Ícono del Intrapreneurship

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Cuando Jack Welch obtuvo su doctorado en ingeniería química estaba decidido a hacer una carrera de negocios, según nos dice Robert Slater, su biógrafo: “En un principio pensó en crear su propia empresa, pero estaba seguro de que podía aprovechar mejor su doctorado en el seno de una compañía de vastos recursos. Fue así como llegó a General Electric en 1960”. A los 25 años.

Al terminar una carrera es frecuente plantearnos la alternativa: ¿Qué haremos para ganarnos la vida? ¿Emprender un negocio o hacer carrera dentro de un negocio establecido? ¿Ser entrepreneur o ser intrapreneur?

Jack Welch eligió ser intrapreneur ¡vaya éxito! Después de 40 años de carrera en General Electric terminó en el año 2000 con enormes reconocimientos y un respaldo económico envidiable. Un plan de retiro de 8 millones de dólares anuales. Fue premiado por la revista Fortune como el mejor director del Siglo XX.

Esa cosecha de éxitos personales es consecuencia de los éxitos que produjo su gestión en General Electric (GE). La tomó desde un valor de mercado de 40,000 millones de dólares y la dejó en 521,500 millones de dólares. En el año 2000 GE era la empresa estadounidense más importante. Más que General Motors, IBM, Ford, y tantas otras. Fue admirado por ser el directivo que creó más valor para los accionistas, según registros históricos.

¿Cómo lo logró? ¿Qué fue lo que hizo? ¿Por qué se convirtió en el Directivo del Siglo?

De 1960 a 1981 ocupó puesto tras puesto en un ascenso continuo. Su sólida formación profesional lo consolidaba en cada paso. Estuvo en diversas áreas de GE desde la de plásticos, hasta la de equipamiento médico. En 1972 lo nombraron vicepresidente. Estos años le permitieron conocer las entrañas de la empresa, con sus bondades y sus flaquezas.

En 1981 cuando lo eligen Director General (CEO) entra con una fiereza inusitada, dispuesto a revolucionar la empresa. En los primeros cinco años elimina 111,000 puestos de trabajo, vende unidades completas y compra otras para diversificar, hizo más de 600 adquisiciones. Moderniza sus plantas productoras de artículos de consumo y adquiere empresas de servicios. Adquirió una financiera y le dio forma a GE Capital.

Determina una política fulminante: únicamente sobrevivirán los negocios que sean el primero y el segundo en sus respectivos mercados. Los demás serán vendidos. Y así fue.

Implanta métodos novedosos y agresivos en su gestión. Se establece el sistema de calidad total y más adelante el riguroso sistema de Seis Sigma. La eficiencia se vuelve su obsesión. Premia con un bono de 20 % sobre el sueldo a los gerentes que lograban resultados sobresalientes y despide al 10 % de los gerentes que registraban los peores resultados, año tras año.

Su adquisición más representativa fue la de la RCA, empresa líder en ese momento de todo equipo de sonido, radiodifusión y cinematografía, lo cual incluyó la cadena de televisión NBC.

Fortaleció la unidad de fabricación de turbinas de gas y motores para avión, enfatizando la necesidad de la innovación constante. Jack considera que la innovación y el compromiso de los empleados son los factores clave del éxito. Jack afirmaba: “El equipo con los mejores jugadores gana. Siempre alguien, en algún lugar, tiene una mejor idea que usted. Escúchelo”.

Su fórmula del éxito empresarial fue ampliamente compartida en varios libros que analizaron su gestión: son sus famosas 4 E´s. Energía (un líder debe ser incansable), energizar (es obligatorio inyectar energía a los colaboradores), ejecución (se debe ejecutar correctamente) y Edge (tener una ventaja competitiva, debes distinguirte de tus competidores).

Hay dos factores que lo distinguen: en Crotonville construyó la mejor escuela de directores de todo Estados Unidos. Las empresas más importantes se apuntaban para contratar a los egresados. Cobró fama ser un egresado de ese colegio, aunque en realidad fue diseñado para generar directores propios para GE.

Otro aspecto clave es que Jack Welch en sus visitas a las empresas del conglomerado se hacía acompañar del Director de Recursos Humanos. Consideraba a éste como su baluarte. El personaje de mayor importancia entre todo su nivel gerencial.

Como parte de su mensaje, siempre afirmaba: “Establezca objetivos ideales. Los objetivos ideales energizan. Hemos descubierto que al avanzar hacia lo que parece imposible a menudo realmente lo logramos”. Afirmaba que “el seguimiento es una medida para el éxito de un negocio, pavimenta el camino para su éxito”.

En síntesis, los 40 años dedicados a una misma empresa permitieron a Jack Welch realizar una gran carrera profesional con éxitos merecidos. Un gran intrapreneur, sin duda.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

No dejes de leer LIDERAZGO FALLIDO. DEL ERROR TAMBIÉN SE APRENDE. Por Editorial Granica. Página 21: “…si alguien aspira a una jefatura o una gerencia está obligado a dominar las herramientas de liderazgo, no bastan los conocimientos técnicos”.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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