La Visión de Slim

El 3 de septiembre de 2014 se presentó el proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Se pretende que cuente con 6 pistas de aterrizaje, 95 puertas de embarque, con la capacidad para atender a 120 millones de pasajeros al año con operaciones de un millón. Espacios para carga que permita transportar vía aérea más de un millón de toneladas anuales.

Se realizará en dos etapas: la primera para atender 550,000 operaciones con 50 millones de pasajeros al año y las primeras tres pistas. Es de suponer que para ser inaugurado en 2018 al terminar su periodo presidencial Enrique Peña Nieto.

La segunda etapa estará terminada en el 2020. Además contará con 24 plantas de tratamiento y un bosque aledaño para proteger lo que resta del Lago de Texcoco.

 

Como un sello de la habilidad política que caracteriza a este grupo en el poder, se adelantaron a cualquier conflicto, todos los terrenos son propiedad federal y no debiera surgir ningún movimiento tipo San Salvador Atenco que, con machetes en mano, paralice el avance de las obras tal como lo hicieron diez años antes.

La justificación de la obra es clara: el aeropuerto actual ya llegó a su límite de capacidad atendiendo a 32 millones de pasajeros anualmente. Además, la obra de la Terminal 2 ya comienza a inundarse y da muestras de deterioro acelerado. ¿Mal construida?

ENTONCES, ¿DÓNDE SURGE LA VISIÓN DE CARLOS SLIM?

Resulta que el proyecto ganador está diseñado por el Arquitecto Fernando Romero, mexicano yerno de Carlos Slim, y por el Arquitecto Norman Foster.

El equipo ganador se enfrentó a otros siete despachos especializados. Esos proyectos no fueron presentados a la opinión pública, pero el proyecto ganador luce magnífico, tanto en televisión como en los diarios nacionales, las imágenes mostradas son impresionantes. Tendremos en 2020 un aeropuerto digno para la capital mexicana.

Debemos destacar que el Arquitecto Fernando Romero goza de gran prestigio porque ha realizado obras de grandes dimensiones impregnadas de auténtica belleza de diseño, tales como el Museo Soumaya, el Centro Carso y otras.

El Arquitecto Norman Foster, por su parte, es el diseñador del aeropuerto de Pekín (Beijing), el aeropuerto de Hong Kong, el nuevo Aeropuerto de Londres, el Parlamento de Berlín, el Viaducto Francés de Millau y varias obras más, obras de reconocimiento internacional que lo hicieron ganador del equivalente al Nobel de Arquitectura, el Premio Pritztker. El mismo Foster comentó:

“si le hemos robado tierra al mar, en México le robaremos tierra al lago”.

 

¿Puede usted imaginarse la inversión hecha por Carlos Slim para traer a México a semejante figura internacional? Por supuesto, por muy caro que haya sido, no fue gasto, es una inversión de alta rentabilidad a corto plazo, es jugar a la segura.

Esa pareja de empresas especializadas en arquitectura, Foster+Partners y Fernando Romero Enterprises, era imbatible de entrada. Lo siento por los otros siete despachos perdedores, pero no creo que hayan tenido una opción cercana ante este trabuco. Por otro lado, dada la anticipación necesaria para dar forma a una propuesta semejante, pues, hummmmmm, huele a información privilegiada.

Ahora bien, el asunto no para allí. ¿Qué es lo que sigue? Nada menos que la construcción, con un presupuesto asignado de 120,000 millones de pesos, diríamos que 10,000 millones de dólares más lo que se incremente por imprevistos.

Es previsorio agregar que un Aeropuerto Internacional con esa capacidad requerirá obras adicionales de acceso y evacuación de varios miles de vehículos, ya podemos imaginarnos un segundo piso para el Viaducto Piedad, para Río Churubusco y para el Circuito Interior. No veo por donde podrían construirse otras vías. Calcule otros 8,000 millones de dólares.

¿Le parece obvio suponer que la Constructora IDEAL de Carlos Slim lleva una enorme ventaja a la hora de las licitaciones? ¿Y si tomamos en cuenta que Slim tiene participación en más de mil empresas? ¿Habrá negocio de gran envergadura?

Por supuesto que sí. Resultará absurdo que por intereses encontrados al momento de las licitaciones comiencen a desbaratar el proyecto y se lo otorguen a 20 compañías distintas que se aborrecen entre sí.

La experiencia de la Línea 12 del Metro, que ha resultado un verdadero desastre, hace necesario concentrar la responsabilidad en un Director de Proyecto con amplia experiencia y mucho poder para conciliar y dirigir adecuadamente a más de 160,000 trabajadores que estarán involucrados en la construcción de esa magna obra.

La historia pública de México está saturada de planes de desarrollo sexenal, técnicamente bien fundamentados y proyectados, pero con una deplorable ejecución. El riesgo es inminente.

¿Podrá alguien salvarnos? Me la juego a que el posible salvador sea nada menos que Carlos Slim. Además de llevarse un gran proyecto (+40% de los 20,000 millones de dólares) se ganará la gratitud de los mexicanos.

¿REQUIERE CARLOS SLIM DE LOS HOMBRES EN EL PODER?

Por supuesto que sí. Su visión de los negocios le hace indispensable continuar como el hombre más rico del mundo y ello lo lleva a obtener los contratos en juego, no todos, pero sí la mayoría y eso se consigue con las influencias del poder público.

¿REQUIEREN LOS HOMBRES EN EL PODER DE CARLOS SLIM?

Por supuesto que sí. Va a ser una forma de amarrar el compromiso de Carlos Slim para no andar financiando al enemigo político más importante a la vista para las próximas elecciones: Andrés Manuel López Obrador. Claro que esto no es cierto, es pura especulación de mi parte. Pero estamos visualizando, desde ya, jugadas de alto nivel en el ajedrez político de la Nación.

Para fundamentar este tema de la envidiable visión política de Carlos Slim debemos considerar que en fecha reciente trajo a México a impartir conferencias a jóvenes participantes en eventos de la Fundación Telmex, nada menos que a Mark Zuckerberg, el CEO de Facebook que, a su vez, está lanzando su proyecto “Internet.org” que pretende unir al mundo. Imaginemos una fuerte participación de Slim en este proyecto, especialmente cuando el genio afirma:

“crecí teniendo como modelo a Bill Gates, de ahora en adelante, mi modelo es Carlos Slim”.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

¡QUE LA FUERZA DE TU INSPIRACIÓN IMPULSE TUS PROYECTOS!

Alfredo Esponda Espinosa
alfredo-esponda@cencadedigital.com

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