“La Voz…” Extraordinario Ejemplo de Liderazgo Orquestador

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Uno de los amables lectores de este blog me preguntó: ¿en qué consiste exactamente este asunto del liderazgo orquestador? Pregunta pertinente que estoy siempre deseoso de contestar.

Liderazgo Orquestador es el ejercicio de la influencia para obtener resultados deseados mediante una ejecución armónica de los conceptos determinados en la partitura organizacional.

 

Hemos aclarado en artículos anteriores de este mismo blog que un líder es “la persona que ejerce influencia” el para qué, el cómo, el cuándo o con quién, es parte de ese ejercicio de influencia.

 

Por ello, desarrollé el concepto de LIDERAZGO ORQUESTADOR para precisar esas dos etapas que, a mi juicio, son  muy claras:

 

  1. Elementos bajo los cuales ejerce su influencia el líder. A mi juicio, estos elementos están integrados en lo que llamo PARTITURA ORGANIZACIONAL.
  1. La etapa de la ejecución a la cual estoy llamando ARMONÍA ORGANIZACIONAL.

 

Para usted amigo lector, es obvio que recurro a la analogía musical. Un director de orquesta es un líder muy visible, si somos espectadores tenemos a la vista al director o directora con su batuta dirigiendo a un  grupo de músicos acomodados según sus especialidades.

 

Un  buen director logra que nos olvidemos de lo que está interpretando, simplemente, penetra todas las capas físicas de nuestro cuerpo y llega hasta el alma donde nos abandonamos al gozo profundo de nuestros sentidos más finos. No nos percatamos si falló alguna nota o dio con exactitud lo que debería tocar, solamente gozamos la interpretación.

 

El gran maestro mexicano Don Luis Herrera de la Fuente relata que cuando dirigió por primera vez, estaba presente el director rumano de prestigio internacional, Sergio Celibidache. Confiesa Don Luis que el nerviosismo lo invadió. Al bajar del podio, Celebidache se le acercó y le dijo: “cometió usted muchos errores, pero sus músicos siempre siguieron su batuta. Tiene usted un gran futuro como Director”. Efectivamente, Don Luis fue Director de la Orquesta Sinfónica de México durante 18 años y además, Director Huésped de grandes orquestas. A los 90 años de edad, relata este acontecimiento con la humildad y sencillez que siempre le caracterizó.

 

En esta anécdota se resalta la importancia de que el líder es quien consigue seguidores.  El líder es el que invita a caminar, es el que encamina. En el caso de Don Luis es evidente que consigue ser seguido por sus músicos, aunque él como director esté cometiendo errores.

 

La mayoría de los enfoques de liderazgo pone énfasis en este punto. El del seguimiento que consigue un líder, pero ¿cómo lo consigue?, ¿qué hace a una persona un “encaminador” de almas, o de iniciativas? Es pertinente ser contundente: si no consigues seguidores, no eres un líder. Este tipo de personas trabajan bajo la consigna: “si quieres un trabajo bien hecho, hazlo tú mismo”.

Entonces, el primer paso del líder es tener una razón poderosa, que jale seguidores, que los inspire y los anime a ser fieles a su líder. Cierto, hay líderes con enorme carisma, digan lo que digan, hagan lo que hagan, tienen seguidores, pero… seamos sinceros, de esa manera ¿tiene sentido?, ¿perdurará?

En el programa de “reality show” llamado LA VOZ MÉXICO vemos desfilar a 64 aspirantes a ser ganadores del concepto básico: ser la voz de México. Es decir, alguien que triunfa con su voz y logra el reconocimiento por ello. No por ser bien parecido, ni por ser un histrión del pódium, o por ser carismático y caerle bien a todos. Sólo la mejor voz triunfa.

Los personajes más importantes y más beneficiados del programa son los cuatro coaches.  Al principio del programa uno ve cuatro sillas volteadas, escuchan de espaldas. No ven quien canta. Si les parece buen prospecto, aprietan un botón y dialogan con el aspirante. Si más de uno apretó el botón, entonces es el aspirante el que tiene el poder de elegir con cuál de esos coaches se queda.

Una vez que cada uno de los cuatro coaches integra su equipo de 16 aspirantes, comienza una nueva etapa donde se van descartando uno frente a otro hasta que quedan semifinalistas, luego finalistas y al final, un ganador: la voz México.

 

El éxito del esquema planteado es tan grande que lo mismo se realiza en Estados Unidos que en varios países de Europa y en Australia. Siempre bajo el mismo formato.

Al final de cada programa aparece una leyenda muy clara: “formato creado por John de Mol” y desde luego con sus derechos reservados.

Las personas que crean formatos así y logran tener éxito, diríamos que triunfan porque escriben una partitura que gusta al público. Programas diseñados así hay muchos, llama la atención que los programas de más éxito en la televisión mexicana son diseños originales de creadores de otros países. No solo “la voz México”, sino “Un minuto para ganar”, etc.

Diríamos que un John de Mol realiza una manifestación clara de nuestro enfoque de liderazgo orquestador: escribió una partitura organizacional que otros habrán de ejecutar. Lo mismo tendremos que decir de un compositor musical o de un dramaturgo, ellos son creadores que hacen bailar a otros al ritmo que escribieron. Actores que se meten en la carne de un personaje y a partir de allí, sudan, ríen, hablan, lloran, según lo marca el script.

Liderazgo orquestador tiene dos grandes pilares: la partitura organizacional y la armonía organizacional.

El caso de LA VOZ es un ejemplo de cómo un líder puede poner a ejecutar a miles de personas en varios países con el arte de crear un guión, una partitura organizacional, siempre que resulte exitosa.

En el próximo artículo platicaremos acerca de la segunda parte de la definición de Liderazgo Orquestador.

HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES

 

¡QUE LA FUERZA DE TU INSPIRACIÓN IMPULSE TUS PROYECTOS!

Alfredo Esponda Espinosa
alfredo-esponda@cencadedigital.com

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