Líder Obsoleto: Yo Propietario, Yo Controlo, Yo Mando

Hace unos años tuve el privilegio de brindar consultoría a un área de innovación y calidad de una de las Instituciones más grandes del país. El Director recién asignado tenía tan sólo una pequeña oficina y cinco subordinados. Acudí a su llamado por recomendación de un cliente satisfecho y que resultó ser buen amigo de él. Hicimos un plan de trabajo para cinco años. El paso inmediato era muy escaso, debido a su presupuesto tan limitado.

Con gran destreza y manejo político, seis meses después, los diez equipos que formamos para formular proyectos de mejora, hicieron su presentación en una sala enorme ante los jefes directos de este funcionario y a mí me pidió conseguir la presencia de alguien que le diera respaldo técnico institucional, en este caso asistió el Presidente del Instituto Mexicano de Desarrollo Tecnológico de la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría. El éxito fue tan rotundo que al año siguiente le asignaron un presupuesto diez veces superior.

El caso es que unos años después, este funcionario estaba manejando un presupuesto superior a los cien millones de pesos anuales, con proyectos de una magnitud enorme. Él ya no tenía 5 subordinados, pero sí 8. Todo su trabajo lo hacía con firmas especializadas externas, éramos más de 10 firmas, le hice el favor al Tec, al IPADE y a otras empresas.

Afirmo que líderes así, no abundan. Escasean. Contar con una visión estratégica semejante es atributo de pocos funcionarios.

La gran diferencia: la mayoría de los funcionarios públicos y ejecutivos de empresas privadas que conozco, se esmeran en tener muchos subordinados y oficinas grandes. En un afán natural, llevados por la costumbre, los ejecutivos crean y crean plazas para tener el máximo de subordinados posible, inflan la nómina sin la mayor justificación y luego, como no pueden despedirlos, acaban con una plantilla cuyos costos crecen sin control. Cuando uno visita una oficina grande, es fácil advertir que están clavados en sus computadoras haciendo cosas ajenas al trabajo, sólo el jefe no se percata de ello. Los tiempos muertos abundan. La productividad brilla por su ausencia.

Estos líderes han caído en la obsolescencia y no se han percatado. Viven en el paradigma del mando y el control, de la arrogancia por la búsqueda del poder y éste se encuentra asociado no a brindar resultados, sino a gastar presupuesto, el mayor posible, a tener muchos subordinados, mientras más numerosos mejor, a oficinas gigantescas con escritorios enormes.

El Instituto Aspen de México realizó un evento con un título que refleja la preocupación de muchos: ¿POR QUÉ MÉXICO NO CRECE?

Es evidente que son muchos los ángulos para analizar un problema tan complejo. Si tomamos en cuenta la desigualdad tan tremenda que existe en nuestro país, donde los índices educativos nos revelan los cuatros estados peores: Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas. De la misma manera, los índices de productividad están asociados. Por ejemplo el producto interno bruto por habitante en Guerrero es de 5941.13 pesos mensuales, frente al estado de Nuevo León que asciende a 47,250.oo pesos mensuales, es decir, 7.9 veces superior.

Lo que pretendo hacer notar es que mientras sigamos con líderes de pensamiento y prácticas obsoletas, seguiremos hundidos en la pobreza y en los problemas radicales que ocasiona. El LÍDER OBSOLETO no tiene consciencia de costos, ni de productividad.

Si por esta clase de líderes fuera, tendríamos en cada empresa: mensajeros en vez de contratar empresas de mensajería, secretarias para cada jefe en lugar de tener jefes que elaboren sus propios documentos, contadores en vez de contratar despachos especializados en llevar la contabilidad, abogados en vez de contratar despachos legales, nóminas cada vez más pesadas y difíciles de manejar, aviones propios en vez de rentar el servicio y así por el estilo.

Los LÍDERES OBSOLETOS siguen engordando la nómina y generando más y más empleos improductivos. No han caído en la cuenta que a un despacho externo se le controla mejor a través de proyectos específicos con entregables bien definidos dentro de un presupuesto inamovible, en vez de eso prefieren más empleados a quienes mandar para que vayan por los cigarros, les preparen el café y que les hagan la “barba”, porque, por supuesto, son muy acomedidos. Sin importarles los tiempos muertos.

El movimiento internacional que está tomando fuerza en este sentido se llama “CONSUMO COLABORATIVO” y consiste en ya no ser dueño de los activos, sino contratar únicamente el servicio que se requiere en el tiempo que se le necesita, es el caso de las firmas de software que ya no otorgan la propiedad de sus licencias, únicamente venden tiempo a través de la nube computacional, “cloud”. Han surgido nuevas empresas que rentan oficinas por el tiempo necesario y brindan todos los servicios inherentes, donde únicamente pagas lo que realmente necesitas.

En México lo hacemos al revés: por un lado creamos el INADEM (Instituto Nacional del Emprendedor) para fomentar la creación de empresas y por la otra parte, el principal comprador del país, el Gobierno, en vez de comprar a empresas prefiere engordar la nómina gubernamental que, a la hora de las pensiones, se vuelve impagable.

En CENCADE creamos el servicios de Instituto de Capacitación Virtual/Universidad Virtual Corporativa donde el usuario contrata las licencias que necesita para capacitar en línea. Los LÍDERES OBSOLETOS prefieren crear su propio departamento de capacitación en línea con todos los gastos que implica: servidor y línea dedicados, software especializado, pedagogos formados en esta nueva especialidad, diseñadores gráficos formados en multimedia interactiva, programadores y su plataforma para colocar los cursos que van creando, con todas las dificultades y contratiempos que implica la curva de la experiencia, costos internos que, por supuesto, no le importan a nadie. Ver: www.universidadvirtualcorporativa.com

 

Sigamos sin sorprendernos por qué si éramos la economía mundial número siete, hoy somos la número 13. Y por qué, no obstante ese lugar, ocupamos el lugar 63 en productividad mundial, así pues ¿por qué México no crece?

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

QUE LA FUERZA DE TU INSPIRCIÓN IMPULSE TUS PROYECTOS.

 

Alfredo Esponda Espinosa
alfredo-esponda@cencadedigital.com

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