Líder sin Visión

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Con demasiada frecuencia se ha mencionado la importancia de la visión como parte integrante de la función de liderazgo. Pero, ¿cuáles son las consecuencias de esa carencia? ¿Es realmente tan importante?

Tenemos un caso de repercusión universal que nos permite dar respuesta a estas preguntas. Se trata del conocido BREXIT.

Los electores británicos fueron a las urnas para votar si querían “permanecer” o “salir” de la Unión Europea. La decisión era muy simple, “sí quiero seguir como parte de la Unión Europea” o “deseo que Gran Bretaña se salga para mantenerse independiente”.

¿Qué motivaba cada una de las decisiones?

“Permanecer” significaba continuar con el trato que recibían los ingleses con respecto a otros países europeos. Un pasaporte común, libertad de tránsito de las personas, facilidad para el intercambio comercial y para acceder a muchas canonjías que se otorgan entre sí los países que están aliados. Disfrutar de los beneficios de los tratados comerciales que existen entre la Unión Europea y algunos países del resto del mundo.

“Salir” significaba mantener la independencia frente a las decisiones europeas, especialmente en cuanto a la migración poco deseable proveniente de países que desentonan ante la elegancia y la flema inglesa. Entró en acción el discurso demagogo y populista de la promesa fácil y gratuita, sin esfuerzo. Es decir, una Inglaterra cada vez más fuerte gracias a su autonomía. De alguna manera, se convirtió en el rescate del orgullo inglés, su clásica arrogancia frente a los franceses y alemanes.

El jueves 23 de junio de 2016 queda en los anales de la historia la comprobación del poder del voto. Los electores británicos fueron durante ese día grandes decisores del futuro de su país.

Desde el primer momento en que se anunció el referendo los distintos partidos anunciaron su posición. Se convirtió en una lucha política de distintos grados de intensidad.

El Partido Conservador y el Partido de la Independencia hicieron una intensa campaña para “salir” llevando sus argumentos al extremo y tocando las fibras más profundas del orgullo nacionalista. El populismo y la demagogia entraron en acción con gran fuerza.

El Partido Laborista en el poder, el Primer Ministro David Cameron y el Presidente de ese partido Jeremy Corbyn, no hicieron una férrea defensa de su posición. “Permanecer” les pareció suficientemente lógico como para dejar que los ciudadanos ejercieran libremente su voto. Las encuestas señalaban resultados muy cerrados, pero siempre favorables a “permanecer”.

En síntesis, el Primer Ministro David Cameron careció de visión. No supo medir las consecuencias de un posible resultado adverso a su postura. Los medios de comunicación ingleses lo han convertido en el gran culpable del voto que los llevó a “salir” de la Comunidad Europea.

Esa falta de visión no resaltó a los ojos de los ciudadanos los grandes perjuicios de “salir”, no se les enfatizó el daño que provocarían si votaban a favor de “salir”. Los votantes acabaron creyendo los argumentos proteccionistas y aislacionistas de los partidos que favorecían esta posición.

Hoy, una vez definida la posición de Gran Bretaña, brincan las consecuencias.

  1. Daño al comercio mundial, provocando caídas en las bolsas de valores del mundo, especialmente a la propia. Se considera histórica la caída de la bolsa británica.
  2. Daño al comercio británico, el 50 % de sus exportaciones son hacia los países europeos. La solución consistirá en negociar 27 acuerdos comerciales con distintos países y con el propio Parlamento Europeo. No faltará el país que no quiera negociar.
  3. Pérdida de mercado para productos ingleses, puesto que es la gran oportunidad para los productos alemanes y franceses para ocupar los mercados abandonados. Especialmente, si los europeos deciden imponer altos aranceles a los productos ingleses, que ahora no tienen.
  4. Pérdida de empleos al disminuir la exportación de productos y ocasionar baja en la producción de las fábricas. El ingreso per cápita de los ingleses habrá de ser menor.
  5. Pérdida de oportunidades para los trabajadores jóvenes que se acostumbraron a vagar por los países europeos y contratarse para tener una calidad de vida que no podía brindarles su propio país.
  6. Pérdida del poder del Partido Laborista al renunciar de inmediato el Primer Ministro y abrir la puerta al líder del Partido Conservador, provocando un futuro desconcertante orientado hacia el cierre de fronteras, la expulsión de migrantes y dando lugar a otra Inglaterra, distinta a la que conocemos actualmente.
  7. Riesgo de separación de Escocia y de Irlanda del Norte. Sus pobladores votaron en mayoría por “permanecer” en la Comunidad Europea y hoy están pidiendo continuar con Europa y separarse de la Gran Bretaña.
  8. Riesgo de un quiebre severo de la economía del país, puesto que los laboristas que se unieron al votar por “salir” lo hicieron como protesta por el escaso crecimiento y por la disminución de ingresos que padecen. Se ve difícil que el Partido Conservador pueda revertir esta situación en las nuevas circunstancias.
  9. Pérdida de Londres, “la City”, como el centro financiero de toda Europa y el riesgo de que una vez trasladado este poder a Berlín, los ingleses jamás vuelvan a tener la preponderancia actual.

El resto del mundo pudiera orientarse a enfoques populistas y demagogos, tal como sucede en los Estados Unidos con el candidato Donald Trump. También hay riesgo de comenzar el cierre de fronteras para evitar el arropamiento de migrantes y suprimir el libre intercambio de mercancías, cancelando acuerdos que fueron tan difíciles de procesar en cada país.

En fin, la falta de visión de un líder, David Cameron, comprueba el riesgo en que se incurre cuando a la visión no se le brinda la importancia que tiene. Un líder está obligado a anticipar las consecuencias de toda decisión y también de la falta de ella. No decidir es la peor manera de decidir. Un líder no puede abstraerse y dejar que otros llenen el vacío que provoca su indecisión.

En México faltó visión a los cinco gobernadores previos de Oaxaca, no anticiparon los graves problemas que se estaban gestando con su tibio enfrentamiento a las peticiones sin sentido de lo que hoy conocemos como la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación). En su momento fue fácil para esos gobernadores aceptar el avance de este movimiento, adverso a los intereses auténticos de la educación.

Conocí a un empresario que abrió un nuevo negocio. Tenía una mueblería de venta de muebles finos con incrustaciones de marroquinería. Bellos en estilo y forma. Durante 35 años fue un gran negocio. Vino el “minimalismo” y el feng shui y cambiaron los gustos y preferencias del comprador de muebles. Después de más de un año de ofrecer descuentos y ofertas acabó con los ahorros de los buenos tiempos. Luchaba contra molinos de viento.

Moraleja: no dejemos que la falta de visión nos invada.

Por lo pronto, te deseo una próxima semana feliz y productiva.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ESE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? TE INVITO A DAR EL PRIMER PASO Y NO DEJAR QUE SEAN OTROS QUIENES LO HAGAN.

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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