Líder Unidimensional

Foto: http://creandoriquezaweb.com/2016/12/60-increibles-curiosidades-sobre-la-vida-de-donald-trump/

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Desde el 20 de enero de 2017 el mundo entero ha sido sacudido por las declaraciones, decisiones y acciones del líder de la Casa Blanca. Después de todo está al frente de las decisiones que impactan en mayor grado a los demás líderes de otras naciones.

Donald Trump es el caso de un líder empresarial que, de pronto, pasa a ser un líder político. ¿Es posible ejercer un liderazgo político sin experiencia previa? Es importante definirnos a nosotros mismos: ¿creemos o no en la formación basada en la experiencia? ¿Es posible brincar de una especialidad a otra sin contar con los estudios y las vivencias propias de esa disciplina diferente?

En México hemos vivido la sensatez de un empresario: Carlos Slim. En varias ocasiones se le ha preguntado si pretende ser candidato presidencial y él respondido con una negativa contundente.

En el futuro inmediato habremos de ver muchos casos así. En México vivimos la situación del Estado de Nuevo León donde un candidato independiente, el “Bronco” Jaime Rodríguez, ganó la elección sin pertenecer a ningún partido. Tomó posesión y ha ejercido el cargo, pero ¿lo ha hecho bien? ¿Cuál es el grado de satisfacción de los ciudadanos regiomontanos? Las noticias que recibimos desde ese Estado nos crean una imagen poco positiva, no peor de lo que han hecho sus antecesores, pero no hay una mejoría notable. Para sorpresa nacional, antes del año de haber tomado posesión, declaró su intención de buscar la candidatura independiente a la Presidencia de la República.

Para alguien que no surge de un partido político resulta difícil armar un equipo de trabajo que se articule armoniosamente. Tiene que invitar a personas de distintas tendencias políticas y algunos de ellos sin formación que le brinde la solidez de carácter que requiere dicha actividad y, lo más importante, careciendo de las habilidades típicas de un político para negociar y obtener resultados, es decir, carente de las “mañas” típicas del hombre habilidoso en los entresijos de la vida política.

En el caso de los Estados Unidos la situación se ve peor. Un advenedizo como Donald Trump suele poseer una visión basada en una sola dimensión, en este caso, en los negocios, en el dinero. Trump ha sido fiel a una sola preocupación: hacer más grande a su país. El problema es que eso implica una cierta cerrazón.

Las decisiones que toma hacen referencia a su preocupación por cuidar el dinero. Le preocupan los gastos y eso lo lleva a buscar reducciones en todos los renglones del presupuesto. Le obsesiona el déficit comercial y de allí se derivan sus fricciones con China, Alemania, Canadá y México. Después de todo, no es pequeña la diferencia, ronda por los 700,000 millones de dólares anuales.

Un político sin estudios, ni experiencia, carece de la visión multidimensional que reclama la posición. Contemplar al mundo en sus múltiples ángulos es indispensable para ejercer un puesto de semejante envergadura. Poseer una cultura histórica brinda la capacidad de analizar en profundidad lo que ocurre a su alrededor. Estados Unidos es el eje del mundo occidental y, consecuentemente, su líder tiene la obligación de contemplar el horizonte en su más amplia dimensión.

La pobreza cultural orienta a quien la padece a la obsesión por concretar sus propios puntos de vista, sin escuchar a los demás, con la desgracia de que su equipo padece el “efecto rebaño”, como es el líder es la manada que lo sigue, difícilmente podría ser distinto.

Ahora bien, seamos sinceros, Donald Trump no es la excepción. Este fenómeno se repite en muchas secciones del sector público, ya sea una Secretaría de Estado, una Dirección General o en las direcciones de empresas privadas.

En términos generales, una persona asciende a una posición de poder debido a su capacidad por dominar una especialidad y, por tanto, lo más frecuente es que no posea el desarrollo que requiere una persona para detentar una posición de liderazgo. Por ello vemos a directivos que no manejan bien su inteligencia emocional, no conocen reglas para la toma de decisiones, no saben ni le interesa cómo se forja una cultura organizacional. Luego, se quejan de que el equipo de trabajo no les responde.

En fin, te invito a reflexionar sobre estos aspectos del liderazgo. Espero que tú te prepares para cuando aparezca la oportunidad.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE…ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? ASUME EL RIESGO DE SER EL PRIMERO, LAS CIRCUNSTANCIAS TE LO PREMIARÁN.

 

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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