Líder: «Vamos a Apretarnos el Cinturón Todos Ustedes»

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En el primer trimestre de 2015 se nos cayó el cielo encima. Se vinieron abajo los ingresos petroleros, hasta el nivel del seguro de garantía, setenta dólares por barril, y se elevó el precio del dólar de manera constante, es decir, se nos devaluó el peso.

La respuesta inmediata de las autoridades fue muy simple: recorte presupuestal y advertencia de que habría necesidad de sacrificios en rubros que estaban siendo analizados.

El Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) habló a nombre de su sector: solicito que no haya recortes en educación ni en el presupuesto para la investigación científica.

También levantaron la voz quienes están a cargo de programas sociales: salud, vivienda y alimentación.

¿Quién más?, por supuesto que todos los afectados. Desde distintos rincones del quehacer público llegaron las peticiones para no ser incluidos en los recortes presupuestales.

Como dice el dicho “lo que es parejo, no es chipotudo”. Por supuesto, entonces ¿por qué tanto brinco estando el suelo tan parejo? La verdad es que sabemos que el suelo no es parejo.

La dificultad consiste en que hay que repartir solamente 4.6 billones de pesos, o sea 287,500 millones de dólares para un alud de peticiones. Nada fácil. Es preciso recortar muchos programas con la fórmula que se les ocurra. Ya apareció el Presupuesto Base Cero. Faltan otras ocurrencias.

¿Quiénes deciden la distribución del presupuesto? Los diputados. ¿Quiénes tienen influencia sobre los diputados? El poder ejecutivo. Entonces, ¿dónde recae la decisión de en qué partidas han de presentarse los recortes presupuestales? En la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Como sabemos de sobra “al que parte y reparte, le toca la mayor parte”, de modo que ya se empiezan a vislumbrar ciertas situaciones: el Senado aumenta su nómina en 53 % durante 2015 y lo que no debe sorprendernos es que los diputados, al terminar su trienio, se otorguen un bono por los sacrificados trabajos realizados.

Al fin que ellos reparten, ¿van a recortar asignaciones a sus partidos en un año en que se elegirán a once gobernadores? ¿Van a disminuir “sus dietas”?. No lo creo, ¿y tú, qué crees?

Ahora bien, el rubro que más aumentan senadores y diputados es el de sus asesores. Está plenamente justificado. Estos asesores son más que indispensables, son los que piensan y trabajan. ¿Quiénes llegan a ocupar cargos públicos? ¿Los más preparados o los más carismáticos? ¿Los más probados en incrementar la productividad y la competitividad o los más hábiles en la “grilla” y el manejo político? ¿Los que escriben ensayos profundos sobre los problemas nacionales o los abraza-viejitas, los que regalan despensas, los que compran votos con dinero ajeno?

En síntesis, quienes reparten el presupuesto tendrán mucho cuidado en hacer ajustes a programas que no estén relacionados con la inversión, ni con el crecimiento del país, pero sí que estén encauzados para conquistar electores que permitan conservar el poder. Recordemos la máxima de un político: no hay mayor prioridad que la obtención y conservación del poder.

Ya lo dijo Winston Churchill: “un político se preocupa por la próxima elección, un estadista por la próxima generación”. ¿Qué tenemos a la vista, políticos o estadistas?

La noticia principal a tomar en cuenta es: si 2015 fue un año difícil, en 2016 las cosas estarán peores, por tres razones principales, no las únicas: no tenemos seguro de cobertura para el precio del petróleo, el dólar se va a ver fortalecido porque Estados Unidos comenzará a ofrecer tasas superiores en los depósitos y tercero, al no fortalecer la inversión, no habrá crecimiento. Amenaza la combinación letal: inflación con desempleo.

Tengamos presente que estos asuntos públicos no son de nuestra incumbencia, únicamente los tomamos como pretexto para referirnos a lo que sí nos interesa:

El rol de los líderes al frente de las organizaciones, públicas y privadas

Al terminar un curso, una participante me preguntó: ¿verdad que esto de la crisis no es cierto? Le contesté que es un asunto serio y que por ello, todas las empresas tienen que hacer ajustes presupuestales y vigilar sus gastos. Ella me remató: “Entonces, ¿por qué mi jefe se lleva TODO un mes a Europa a TODA su familia como TODOS los años? Yo no veo cambio”.

A las empresas nos bajan los ingresos y nos suben los costos, entonces el asunto se vuelve crítico para la toma de decisiones directivas. Una mala decisión, una conducta errónea puede empujarnos al despeñadero. Desde el fondo, es más difícil levantarse.

Entonces, qué: ¿a ti te interesa desarrollarte como líder? ¿Qué has decidido: conducir o ser conducido? Te ofrezco reflexiones miercoledanas para que vayas insertándote en este mundo como un auténtico líder.

No puedes quedarte con los brazos cruzados. Tienes que despertar ese “yo ambicioso” que late muy adentro de ti. El conformismo no se hizo para ti. No puedes permitir que otros decidan tu destino. Eres tú, sí tú, el único que tiene la responsabilidad moral de elegir su propio camino. Ten presente, como dijo el poeta: “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Caminemos, pues. Buen viaje.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA: UN LÍDER ¿ERES TÚ?

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

P.D. No olvides leer el Reporte Especial INTRAPRENEUR.

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