LIDERAZGO ORQUESTADOR I

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Foto: De la Parra: Un director de orquesta debe comunicar. http://bit.ly/UOlssQ

 

Hace algunos meses tuve oportunidad de recorrer las estanterías de la librería Barnes & Noble en Miami.  Siempre curioseo los libros relacionados con administración, negocios, ventas, calidad, etc.

 

Me sorprendió ver títulos abundantes sobre liderazgo y, más aún, descubrir que han pasado a la historia temas de calidad.  Me hizo gracia que al pasar por la sección de libros religiosos, que no era de mi interés, de pasada vi un título que decía “La Biblia del Liderazgo”, por supuesto mal ubicado.

 

De modo que me resultó sorprendente este resurgimiento del interés por el tema de liderazgo. Sin duda, no solo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo, seguimos con la ansiedad por contar con buenos y eficaces líderes, tanto en los negocios como en la política.

En consecuencia, entremos al tema. Liderazgo es el proceso de influir. Líder es el que ejerce la influencia. La palabra líder proviene del sajón leather y quiere decir “el que encamina”, “el que invita a recorrer el camino”. No me propongo explorar las raíces del término, sin embargo, a mí me gusta esta acepción de la palabra líder, es el que ejerce su influencia invitándonos a recorrer un camino. Si lo consigue, es un líder. Si no lo consigue, pues falló.

 

Un ejemplo notorio en México es el de Andrés Manuel López Obrador, tiene muchos años invitándonos a seguir un camino, aquel camino que él propone. Hay muchos que sí lo siguen y por tanto lo consideran su líder. Muchos más no hemos aceptado su invitación, por lo tanto, no lo consideramos líder, al menos, no es nuestro líder.

 

Es mi convicción que existe el concepto de LÍDER ORQUESTADOR. El diccionario nos dice que orquestar es “instrumentar una composición musical para orquesta”, en otra de sus acepciones nos aclara que orquestar es “organizar o dirigir algo, coordinando sus distintos elementos”. Hace algunos años le leí a Peter Drucker la metáfora del directivo organizacional como director de orquesta, de modo que ésta es mi principal influencia sobre el tema.

 

Diríamos que en la primera acepción de la palabra, el trabajo consiste en escribir la partitura de una composición para conseguir que todos los músicos de una orquesta puedan interpretarla desde el instrumento musical que les corresponde.

 

En la segunda acepción, la clave está en coordinar los distintos elementos que integran un sistema, organizacional o de otro tipo.

 

En  consecuencia:

 

El líder orquestador plantea con claridad y precisión las líneas de acción de lo que debe ejecutarse en su área de influencia, a cargo de las personas que forman parte de su equipo, estableciendo los objetivos y los indicadores para asegurar su cumplimiento.

 

Un líder al estar frente a su grupo, ya sea un equipo, una dirección de área o toda una empresa, tiene que asegurarse de comprender “la partitura” y si no existe, crearla. Ahora bien, la partitura organizacional está constituida por el modelo de negocios, su estrategia, su razón de existir, la visión del futuro al cual aspira y los valores que dan forma a su cultura.

 

Estos elementos siempre están presentes, si nadie se ha tomado la molestia de ponerlos por escrito o de clarificarlos es otra cosa, pero son los elementos constitutivos de cualquier grupo y están en el ambiente. El líder tiene que comprenderlos, trabajarlos y ponerlos por escrito para comunicar esa partitura organizacional con claridad.

 

En síntesis, el líder no puede solicitar a los miembros de su equipo que “toquen a buen ritmo y respetando el tono” si él no les ha proporcionado la partitura organizacional que sirve de base a la ejecución. El sustituto frecuente es el de los gritos, presiones o amenazas. Y… ¿por qué no? El despido.

 

En conferencia reciente trasmitida por WOBI (World of Business Ideas) y en el  libro “uno+uno” publicado por Grijalbo, Alondra de la Parra, nuestra distinguida directora de orquesta con prestigio internacional, expresa magistralmente sus puntos de vista sobre la dirección orquestal.

Nos dice Alondra que “la principal responsabilidad de un director de orquesta consiste en ser el custodio de la misión. Si vamos a interpretar la Séptima Sinfonía de Beethoven, yo le dedico dos terceras partes de mi tiempo de preparación a comprender el mensaje que nos dejó el compositor. Beethoven dejó claramente establecida la forma en que él quería que se interpretara su obra. Estudio además la época en que él la compuso, lo que se acostumbraba. Me compenetro de tal forma que me vuelvo la misión de Beethoven caminando”.

 

Alondra agrega: “El grupo de músicos que se reúne (de 100 a 120) está ansioso por interpretar a Beethoven, para eso fueron convocados, sólo requieren a un líder, a alguien que les marque el ritmo y el tono, de modo que cuando me presento ante ellos yo llevo una maqueta sonora en mi oído interno, yo ya sé cómo deben sonar para cumplir con la misión. Los ensayos me permiten hacer ajustes  sobre la marcha incorporando los puntos de vista que traen los músicos, pero eso me permite saber los cambios que sí puedo aceptar y los que no”.

 

“Para ser director de orquesta hay que amar cada nota que se dirige y entender el impacto que ésta causa en el oyente. El director debe amar el proceso de transformar a un grupo, a una audiencia, a través de la música. Por ello, cada nota es importante”.

 

“Parte de la música está en la partitura, pero debe complementarse con la magia del intérprete, que funge como trasmisor de estos sonidos. El intérprete impregna su propia historia, su propia emoción, su propia vida”.

 

Alondra es también una estratega: “me percaté de que las orquestas del mundo no tocaban la música de las Américas. Me decidí a crear una sinfónica que llenara ese vacío”. Sabemos que lo consiguió al crear la Sinfónica de las Américas.

 

Y pensar que hay Directores, Jefes de área, líderes, que no creen en la importancia de lo intangible: la partitura organizacional. No son, ni aspiran, a ser la misión viviente de su empresa o de aquello que dicen dirigir.

 

Algunos ni siquiera sabrían el significado de estos términos, auténticamente técnicos, parte de la jerga profesional. Si alguien cobra por dirigir a otros, ya no puede negar que es un profesional de la dirección, es su responsabilidad, de eso vive, al menos por esa labor cobra.

 

¡Hasta el próximo miércoles!

¡Qué la fuerza de tu inspiración guíe tus proyectos!

 

Alfredo Esponda Espinosa
alfredo-esponda@cencadedigital.com

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