Liderazgos sin Líder

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Te has puesto a pensar ¿qué pasa cuando hay muchos líderes? ¿Si todos son líderes, entonces, quién los conduce?

En el encuentro anual de Davos, Suiza, celebrado en enero de 2016 se volvió un pensamiento común que el cambio en la política monetaria de los Estados Unidos, abandonando el esquema expansivo es parte de las causas de la volatilidad de los tipos de cambio en las monedas del resto del mundo. El resultado para Estados Unidos es la revaluación de su moneda y, como es natural, la devaluación de las monedas del resto del mundo, en cuyo paquete entra México y toda América Latina.

Estados Unidos se está retirando de la carga de ser el líder de líderes. El Presidente Obama declaró que su país se propone no ejercer el rol de policía del mundo.

Aún más, en noviembre de 2015, nos informa Wall Street Journal, “en la importantísima reunión de Asia-Pacífico en Filipinas, el Presidente Obama se puso a platicar con dos empresarios: Jack Ma, CEO de Alibaba y Aisa Mijeno, un reconocido empresario dedicado a la innovación ecológica. Eso significó no atender a Vladimir Putin Presidente de Rusia, ni a Xi Jimping Presidente de China”.

Pero a nosotros no nos interesa la política internacional, como siempre hemos dicho, nos interesa:

El rol de los líderes en las empresas.

¿Te ha sucedido que en tu empresa se vive la parajoda del liderazgo moderno? Hoy por hoy, la directriz clave para todo líder está en desarrollar líderes. Cuando tienes líderes en cada área, entonces, ¿quién los dirige a ellos?

El líder de líderes en una organización tiene que ser el Director General o el jefe de más alto rango.

Pero luego sucede, que “el que tiene más saliva traga más pinole”. Es de sobra conocido que algún líder de nivel inferior tiene tanta labia y ha desarrollado tanta habilidad para influir que empieza a establecer la pauta para la acción colectiva, generando un desequilibrio indeseable.

Por ello, el “Padre del Movimiento Internacional de la Calidad”, el Dr. William Edwards Deming, afirmaba que “la obligación de todo jefe de área es suboptimizar su función”.

Esta afirmación se percibe como incorrecta en el primer momento. Sin embargo, analicémosla bien. ¿Qué pasa si un jefe de departamento optimiza sus funciones? ¿Qué pasa si supera las metas establecidas?

Veamos el caso de ventas. Si los vendedores superan las cuotas establecidas en el presupuesto anual, tenemos como resultado automático problemas en los inventarios y descontrol en la producción.

Veamos el caso del área de producción. Si dicha área supera los volúmenes programados tendremos excesos de inventario y “productos muertos” que se vuelven obsoletos rápidamente.

De estos dos ejemplos se desprende la necesidad de que el “líder de líderes” mantenga el chicote activo para estimular el avance, pero con las riendas apretadas para evitar que se desboque el caballo.

En síntesis, se trata de desarrollar líderes en todas las áreas de la empresa, pero empujando hacia arriba el nivel de liderazgo de la parte superior de la organización.

De esto se desprende el mensaje clave: por muy alta que sea la posición de liderazgo que ocupe una persona, no puede abandonar su responsabilidad de continuar preparándose. Si no lo hace de esa manera, se convierte en el dique frenante del desarrollo organizacional.

Espero que esta reflexión te resulte útil. Recibe mis mejores deseos por una semana feliz y productiva.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA, NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ESE ES UN LÍDER ¿ACASO ERES TÚ?

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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