NO ES POR FALTA DE CAPACIDAD…

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Fue en una reunión de la ASTD que escuché decir a un alto ejecutivo de una trasnacional “es que en México no hay talento”, suficiente para que unas valientes compañeras asistentes lo acribillaran. Es probable que él se estuviese refiriendo a suficientes candidatos que no manejan cuatro idiomas, que no tienen doctorado, que no tienen experiencia internacional, etc. Es de suponer que él estaba pasando por el trago amargo de no encontrar candidatos idóneos para un nuevo puesto, no había petulancia en el tono, era sincero.

La tasa de rotación en el nivel ejecutivo y de mandos medios es tremendamente elevada. En algunos casos ellos mismos se van en busca de mejores condiciones de trabajo, lo cual aumenta la movilidad y eso no es malo.  En otros casos, se van porque les hacen la vida imposible, el trato con sus jefes es intolerable, lo cual es pésimo, pero no tan malo.

El peor caso es cuando los sacan de la empresa con buenos o malos modos, con o sin liquidación.  Es triste porque la persona se retira de la empresa con un bulto cargado de derrota y sus probabilidades de encontrar algo mejor se van a ver seriamente limitadas. Ya te puedes imaginar, lector, lo que va a desatinar cuando le pregunten ¿y por qué saliste de tu último empleo? “Es que hubo un recorte y… pues, me tocó a mí”.

El Magistrado Rolando Vega, Presidente de la Comisión Iberoamericana de Calidad para la Justicia (¿existe algo así?) indicó a fines de marzo de 2014 que “la capacitación de todos los involucrados en el sistema de justicia es clave para operar con éxito la transición que se hará en México en los próximos tres años de juicios escritos a orales”.

El reportero Rolando Herrera de Reforma nos agrega que el Magistrado expresó que “es clave el tema de la capacitación no sólo de los jueces, de las juezas, de los Magistrados, Magistradas y de todos los que van a sentarse en las salas de juicio a celebrar en las audiencias”.

Estamos a tan sólo dos años de que entre en vigor el nuevo sistema penal acusatorio y las afirmaciones de especialistas nos revelan que (como suele pasarnos) comenzaremos tarde y mal.

En México no padecemos de falta de capacidad, nuestro problema es la falta de capacitación. Es fácil dar por hecho que el aprendizaje “ya quedó” con tan sólo una plática de un par  de horas. Recuerdo cuando en la década de los noventas cobró furor el movimiento internacional de calidad, en ese entonces, los directivos y ejecutivos se limitaban a mandar a sus subordinados a que aprendieron “eso de la calidad”, pero los altos mandos no se involucraban.

La  calidad  sentó sus bases más firmes en empresas que ya tenían interés en conquistar un mercado vía buen servicio a sus clientes, muchas de ellas, trasnacionales que tenían un mandato imperativo de sus casas matrices. Lo lamentable es que las empresas y las instituciones públicas que carecían de ese afán vieron la calidad como una carga adicional y, por tanto, nunca aprendieron.

Así como lo manifiesta el  Magistrado Rolando Vega “es clave el tema de la capacitación”, pero no sólo en su campo, sino en todos. Conozco casos de empresas y de instituciones que hacen una inversión fuerte, más de veinte o cincuenta millones de pesos, en equipo de avanzada tecnológica; sin embargo, se resisten  a “gastar” un cinco por ciento de eso en la capacitación necesaria para manejar el equipo y extraer de él su beneficio máximo.  Es una lógica incomprensible e injustificable.

Carmen Pagés, del BID, comentó recientemente “en México la inversión en formación para el trabajo  es de menos del 0.01 por ciento como equivalente del PIB. Los sistemas de formación para el trabajo no consiguen subsanar las debilidades del sistema educativo,  por lo cual es importante invertir más y mejor para complementar lo aprendido en la escuela”.

Por ello, la invitación constante a invertir en la preparación de las personas como el elemento clave de la productividad y la tan ansiada rentabilidad de las empresas.

Alfredo Esponda
www.elearningcencade.com

1 pensamiento en “NO ES POR FALTA DE CAPACIDAD…”

  1. Nada más acertado que lo afirmado por el Lic. Alfredo Esponda. Si las empresas e instituciones públicas no invierten en la formación de recursos humanos en montos equivalentes a la infraestructura física no habrá avance substancial.

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