Peligro para la Empresa Privada

En México estamos pasando, otra vez, una temporada angustiante. A partir de que se denuncia la desaparición de 43 estudiantes de una escuela normal, inició una secuela de acciones que tienen erizada a la población.

Se han abierto una media docena de fosas y se han encontrado más de 60 cadáveres. Los ADN practicados no coinciden con los de los estudiantes desaparecidos. La gran pregunta ¿cuántas fosas más es necesario abrir? ¿Qué tanto debemos escarbar?

 

El suceso ha dado lugar a una serie de marchas y de protestas, con violencia preocupante. A nivel internacional ha provocado intervenciones de organismos internacionales. La imagen del país se ve seriamente afectada.

En Acapulco, tres individuos deciden matar al Secretario General del Partido de Acción Nacional. La razón: porque uno quería ser candidato a diputado local, otro a diputado nacional y el tercero quería la Secretaría Estatal del Partido. El no acceder a sus peticiones le costó la vida. Podemos imaginarnos lo que sucedería si estos tipos hubiesen conseguido sus pretensiones. Simplemente, lo peor.

Vale le pena preguntarnos, ¿cuántos de los actuales no habrán conseguido sus posiciones apoyados en amenazas letales? El grado de descomposición alcanza semejantes preocupaciones.

A escala internacional, José Miguel Vivanco, Director Ejecutivo The Human Wrights Watch, declara en Chile: “los acontecimientos son muestra de la degradación más profunda en que ha caído México en ámbitos como la justicia, la violencia, la vigencia de los derechos humanos, la corrupción y la impunidad. ¿Cómo puede ser que unos policías disparen contra estudiantes y que ellos mismos intenten desaparecer a esas 43 personas? La única explicación es la impunidad. Es la impunidad total”.

Son excesivos los artículos de expertos internacionales haciendo análisis de los sucesos, sin que haya lugar a una explicación consistente y digna de crédito. El peligro más grave es que esta descomposición que se percibe tan claramente en el ámbito de la política pública está trasminándose al sector privado.

Llevemos el tema a nuestro enfoque de liderazgo orquestador. Contamos con un exceso de leyes y de reglamentos. Son tantos que, en vez de sentir la existencia de una partitura organizacional, lo que se percibe es una confusión legaloide que enturbia el ambiente.

En cada posición de la cadena de este suceso encontramos que los funcionarios a cargo cuentan con su script legal claramente establecido. Leyes y reglamentos brindan orientación y límites a policías, sargentos, comandantes, secretarios de seguridad pública, presidentes municipales y gobernadores. La abundancia llega a tal extremo que no causa extrañeza de que unos se contradigan con otros.

La raíz del mal la encontramos en la parte de armonía organizacional. Es decir, la ejecución. Aquí es donde damos vida a la partitura, son personas de carne y hueso entrando en acción.

Basta leer que unos doscientos estudiantes de otro estado deciden apoyar a sus compañeros de la normal en conflicto. ¿Qué se les ocurre? Fácil. Se apoderan de una treintena de autobuses, por supuesto, ilegalmente. La policía en vez de meterlos a la cárcel por robar y llevar a cabo acciones fuera de la ley, decide que va a custodiarlos durante su trayecto para que no les pase nada.

Nuestro enfoque de liderazgo orquestador tiene como pilares básicos el contar con una partitura y luego con una ejecución armoniosa, acorde con dicha partitura. Es evidente que si la partitura existente no es seguida al pie de la letra y no se ejecuta respetando sus lineamientos, entonces hemos de concluir que no hay liderazgo en acción. Algo está pasando.

En una ocasión entrevistaron al expresidente Ernesto Zedillo y le preguntaron cuál era el problema principal de México. Contestó que este país necesita tres cosas: estado de derecho, estado de derecho y estado de derecho.

Extraña que un expresidente que tuvo la oportunidad de aplicar ese predicamento y no lo hizo, ahora nos venga con que eso es lo que debe hacerse.

Lo mismo podría decir de expresiones del eminente economista David Ibarra, quien después de haber sido el secretario de hacienda escribe un ensayo donde da lecciones de cómo manejar la hacienda pública, entonces ¿por qué no lo hizo cuando ejerció el cargo?

De la misma manera, he leído de anteriores procuradores de la República sus consejos para manejar los asuntos relacionados con la procuración de justicia, entonces ¿por qué no consiguieron poner en práctica lo que aconsejan cuando estaban en dicha posición?

Vaya, vaya. La raíz del verdadero mal es que somos pésimos ejecutores como líderes. Confirmamos que es fácil hablar e incluso poner por escrito lo que debe hacerse, pero no conseguimos llevarlo al terreno de los hechos cuando tenemos la responsabilidad de hacerlo.

El reconocido jurista Diego Valadés nos recuerda parte de la historia: “durante los primeros 36 años de vida independiente se produjeron alrededor de 50 planes revolucionarios y rigieron 4 constituciones (1824, 1836, 1843 y 1857). La Constitución de 1917…conservó la flexibilidad para su reforma. En 97 años de vigencia ha sufrido 220 decretos de cambio” (2.27 cambios por año).

Vayamos al terreno que siempre nos interesa: el ejercicio del liderazgo en el ámbito personal. La esfera pública no nos incumbe en este blog, nos angustia y nos preocupa porque repercute en nuestra vida de manera cruel y nos encuentra inermes ante lo que se nos impone.

La función clave del verdadero líder es “invitarnos a caminar” por un sendero que él nos propone y para ello se apoya en dos pilares: la partitura y la armonía. Queda demostrado que en la esfera pública hemos pecado de exceso en el primer pilar, acompañado de un mal peor, la carencia en las habilidades para conducir el esfuerzo y los ánimos de quienes habrán de ejecutar la partitura.

Hagamos un acto de consciencia y aceptemos que, envueltos como estamos en una sociedad carente de liderazgo, también a nosotros como aspirantes a líderes orquestadores nos hace falta una mayor preparación, tenemos que abocarnos al desarrollo de las habilidades.

Un claro ejemplo lo tenemos con lo que sucede en Banamex, el segundo banco más importante de México, espléndidamente dirigido por un gran experto y de trayectoria intachable. Se le reconocen tan bien sus portentos que sus colegas lo eligen Presidente de la Asociación de Banqueros; sin embargo, se descubren desfalcos y canalización de créditos inadecuados por más de 500 millones de dólares. Su culpa es la de no contar con los sistemas adecuados de control interno. Nadie pone en duda la honorabilidad del personaje. La renuncia se presenta de inmediato y ambas instituciones tienen que nombrar los reemplazos. Los nuevos líderes tendrán que ser más cuidadosos. Ejercer el liderazgo implica responsabilidades muy complejas, de allí que sea necesario una gran preparación.

Ahora, sin ser demasiado tarde, Jaime González Aguadé, Presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, declara: “no se permitirá la impunidad en el sector en casos de fraude por lo cual ya se impulsa una propuesta para fijar responsabilidades adicionales a los bancos”.

El escritor Sergio Sarmiento cita una frase del expresidente de España, Felipe González, que viene muy a propósito:

“Al gobernar aprendí a pasar de la ética de los principios a la ética de la responsabilidad”.

Es difícil ascender a una posición de mando, pero es más complejo y desafiante, ejercerla con propiedad.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES! 

QUE LA FUERZA DE TU INSPIRACIÓN IMPULSE TUS PROYECTOS.

 

Alfredo Esponda Espinosa
alfredo-esponda@cencadedigital.com

2 pensamientos en “Peligro para la Empresa Privada”

  1. Thank you, I have just been searching for info about this subject for a long time and yours is the greatest I’ve found out so far. However, what about the bottom line? Are you positive concerning the supply? bbfbaefgdfae

  2. You made some really good points there. I checked on the internet for additional information about the issue and found most people will go along with your views on this site. cdbfbeddeecebebe

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.