Personal Certificado, ¿todos?

¿Por qué tanto rigor? ¿Es necesaria tanta exigencia? Así le pregunté a un Director de Recursos Humanos que me solicitó aplicar a los tres primeros niveles gerenciales 450 diferentes reactivos para evaluar sus competencias.

Sólo quienes obtengan un puntaje de 85 sobre 100 serán aprobados y acreditarán para ser considerados a un aumento de sueldo del 10 %, además, ingresarán a la cartera de futuros líderes en ascenso.

Después bajamos a otros niveles hasta cubrir toda una organización. La maravilla del Internet nos permite ir muy lejos, tanto como para abarcar un universo de 9,000 trabajadores.

En esta empresa el rigor se aplica desde que tomaron los cursos en línea en su Universidad Virtual, exigiendo por sistema, una calificación de diez para pasar de un módulo a otro.

Esta empresa cuenta con reconocimientos nacionales e internacionales, aspirando a conservar y, aún más, mejorar su prestigio de excelencia en el servicio a sus clientes. 

“Ni un paso atrás”, me dijo este director.

Después de vivir varias experiencias semejantes, concluyo que las empresas de vanguardia están firmemente comprometidas con la calidad, en todas sus dimensiones: personal, procesos, instalaciones, tecnología y, con mayor énfasis, servicio al cliente.

Es triste constatar que todavía hay muchos directivos que mantienen la idea de que la calidad ya pasó de moda y no tiene sentido preocuparse por ella.

También hemos conocido empresas que ostentan su certificado ISO 9000 a la entrada de la oficina central, cuentan con su comité de calidad y llevan a cabo sus auditorías en tiempo y forma; sin embargo, en los hechos, no se aprecia la vigencia de los postulados de un buen sistema de calidad. Los valores que proclaman son ignorados y están ausentes las buenas prácticas de gestión y de trabajo.

De los que ni eso tienen ya ni hablar. Son muchas las empresas que han vivido en las cavernas estos años y se quedaron en el siglo XX. No crecen, ni aplican principios de calidad. Se preocupan por comprar un certificado de calidad, a la carrera,  cuando entran a una licitación o se enfrentan a un comprador exigente.

La “reacción en cadena” que, el padre de la calidad, Dr. Edwards Deming,  impulsó en la década de 1950-1960 es ampliamente ignorada, sin reconocer que es la fuente del progreso en la mayoría de los sectores industriales, comenzando con el automotriz, que jaló a otros sectores por ser sus proveedores directos.

En México el Q1 de Ford, el “full approval”, el penta-star y otros programas inyectaron a la economía nacional, todo un proceso de cambio para lograr que nuestro país esté en la lista mundial de los primeros diez fabricantes de autos. Lo magnífico es constatar cómo beneficia al empleo y a la balanza de pagos un sector competitivo a nivel mundial.

Capacitación, actualización

Todo esto es para compartir el gusto de ver a empresas que están llevando a cabo sus procesos con niveles de calidad internacional, por ello son competitivas. No está por demás recordar la forma en que el Dr. Deming plantea la consecución paulatina de una creciente capacidad competitiva mediante lo que él llama la “reacción en cadena”.

El arranque es la calidad en todos los procesos, lo cual implica el desarrollo de las personas como fuente de la mejora continua.  La analogía preferida del Dr. Deming es la del río lleno de basura, él afirma, de nada sirve poner mallas para limpiarlo si aguas arriba tenemos a gente que sigue tirando sus desperdicios, hay que actuar en la fuente del problema y esta fuente siempre es: los procesos.

A propósito de los procesos, recuerdo que en una empresa muy grande, una vez le propuse al director general un programa de mejora continua, ni lo vio, se limitó a decirme: “eso ya lo hicimos el año pasado”.   Ni cómo ayudarle.

Reacción en cadena del Dr. W.E. Deming

capacitación de personal

¿Qué haces tú, o qué estás dispuesto hacer para incrementar la calidad en tu organización, e incluso en tu persona?

 

Alfredo Esponda Espinosa

alfredo-esponda@cencade.com.mx

                   www.elearningcencade.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.