Sin Capacitación, ¿Hasta Cuándo?

Foto: http://www.enterate.mx/paso-deprimido-mixcoac-entre-la-eficacia-y-el-rechazo/

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A fines de agosto de 2017 se entrega la obra del “paso deprimido Mixcoac-Insurgentes” en la Ciudad de México, tres semanas antes el titular de la Secretaría de Obras y Servicios, Edgar Tungüí, informó que no obstante los esfuerzos, “todavía quedan 10 escurrimientos de los 60 que han aparecido durante la construcción”.

En el reportaje de Selena Velasco publicado en el Reforma del 8 de agosto (tres semanas antes de la inauguración), leemos que “las filtraciones se deben principalmente a fugas de agua y de drenaje en la red secundaria de la zona, así como al crecimiento de la superficie del parque lineal superior”.

“El funcionario rechazó que los escurrimientos puedan ocasionar alguna afectación en la construcción”. Esto me recuerda las declaraciones de Javier Duarte y César Duarte. Antes de entregar el poder, todo estaba limpio, la preocupación por los ciudadanos de sus respectivos estados eran su prioridad, toda queja era infundada, habladurías que no debían ser escuchadas y después, ya sabemos la verdad, tarde, pero allí está.

Entonces, las filtraciones que se advierten a un 98 % de avance de la obra no son motivo de preocupación. Entonces, dígame ¿cuál es la causa? ¿Resulta normal tener una obra de esas dimensiones con filtraciones?

El mencionado Secretario de Obras y Servicios de la Ciudad de México nos tranquiliza: “Son muy lógicas, el drenaje de la colonia es muy viejo, al igual que la propia red de distribución de agua potable”. Aun así, tendremos inauguración con bombo y platillo.

Cualquier parangón con el afamado Socavón del kilómetro 93.8 en la carretera México-Acapulco es pura casualidad. Sólo que, coincide, con que el problema no es de nadie en particular, es culpa de una alcantarilla.

El reporte oficial nos informa “no existe evidencia de que se haya verificado el estado de la alcantarilla para la construcción del Paso Express. La alcantarilla debió cambiarse para soportar una autopista. La estructuración en los muros de contención fue deficiente”, Milenio 11 de agosto de 2017, página 16.

Seamos claros. En estos dos casos y en muchos otros donde se descubren consecuencias que han ocasionado daños a la ciudadanía no aparece un culpable con nombre y apellido. Las causas son descubiertas después de los daños, es decir, demasiado tarde.

Toda solución que se presenta, a problemas ocasionados por defectos de operación, significa un reproceso y un sobrecosto. La causa principal es la falta de preparación de quienes formulan el proyecto, pero por supuesto, no asumen ninguna responsabilidad.

Agreguemos a este aspecto el conocido hecho de que toda obra de importancia contrata en paralelo a una compañía de supervisión. Es usual que estas compañías tengan la potestad de parar una obra en el mismo instante en que descubren una falla. Imaginemos que se limitan a presentar reportes de supervisión a fin de mes, por supuesto que son tardíos e innecesarios.

Cuando el Padre de la Calidad Total, el Dr. Edwards Deming, propuso en Japón, allá en los cincuentas, que cada obrero en la línea de producción tuviese un botón para detener el flujo operativo en cuanto recibiese el material con un defecto, ocasionó la protesta aireada de los directivos de las empresas. Sin embargo, los convenció.

La reacción de los obreros fue vigilar su propia calidad para que en la siguiente etapa del proceso no hubiera el riesgo de apretar el botón. La consecuencia generalizada fue un auge sorprendente no sólo en los niveles de calidad, sino un gran impacto en la productividad al evitar reprocesos. Los resultados globales de esta acción son de sobra reconocidos: el crecimiento imponente de la economía japonesa.

En México podemos continuar eternamente culpando a las alcantarillas y al drenaje para justificar ineptitud e irresponsabilidad de quienes diseñan, construyen y supervisan obras. Necesitamos preguntarnos, ¿hasta cuándo soportará la economía nacional los altos costos que provoca el reproceso?

Ya basta de ignorancia, mientras sigamos sin brindar los niveles de capacitación que requieren todos aquellos que intervienen en un trabajo, continuaremos padeciendo malas ejecuciones de trabajos realizados y sufriendo los altos costos de todo aquello que consumimos.

Todo indica que no hay a quien le importe, la solución expedita es elevar los precios y provocar la indignación de los consumidores que no tenemos otra opción más que aguantarnos y…seguir soportando compras caras y deficientes.

Te invito a reflexionar acerca de la importancia de la falta de capacitación. Basta ya de conformarnos con el más o menos, o el “ahí se va” que causan tanto malestar en la población consumidora.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE ES…UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? ESTAMOS URGIDOS DE CAMBIOS, ENTONCES AHÍ ESTÁ TU OPORTUNIDAD, ESTAMOS URGIDOS DE LÍDERES.

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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